La música, los sonidos, las palabras y ruidos estimulan al bebé.
Como hemos comentado anteriormente, el bebé comienza a escuchar a partir del cuarto mes de gestación. Muchas madres que escucharon una canción de manera frecuente, confirmaron que el bebé respondía positivamente al volver a escucharlas (siempre que ellas disfrutaran de las mismas)…
La música estimula la memoria, el ritmo, la atención, la orientación témporo – espacial y por sobre todas las cosas, divierte al bebé.
Cualquier momento es apto para jugar, por ejemplo: Con los sonidos de la naturaleza. De paseo, hacerle escuchar al niño los sonidos de la naturaleza, el canto de los pájaros, las hojas al viento, el sonido del mar, entre otros; si el niño puede reproducir el mismo podremos ofrecerle imitarlos.
Sonidos del medio ambiente. Juguemos a reconocer los sonidos de la casa, el timbre de la puerta, el del portero, el del teléfono, el ascensor. Podemos buscar el origen de la fuente sonora.
El sonido escondido. Con una cajita de música en funcionamiento, la escondemos (debajo de un cojín, manta, silla) y le preguntamos al bebé de dónde viene el sonido; podemos ayudarlo jugando juntos.
Crear una caja de sonidos. Realizaremos un agujero en la superficie por donde el bebe pueda ingresar su mano. En ella colocaremos diferentes elementos sonoros, sonajeros, cascabeles, papeles que al arrugarse suenen (como los de galletas). El bebé podrá utilizar los que desee.
Relatarle un cuento sonoro; en el podemos nombrar diferentes animales y realizar las onomatopeyas, de elementos cotidianos y siempre que podamos nombrémoslos a ellos en el cuento…y a nosotros.
Pintar los sonidos. Elegimos diferentes estilos musicales, compramos pintura para dedos, nos sentamos frente a una cartulina o un papel grande y le damos la oportunidad que se exprese libremente en función de lo que escucha.
Lo importante es que el bebé juegue, cree y disfrute…
… y nosotros con ellos.




