Artículo de la Revista "Hacer Familia"
El bebé es una persona que percibe, que siente, que se comunica, que expresa cariño, que se da cuenta si es rechazado. Incluso desde el embarazo. Y los padres pueden unirse a sus hijos en camino a través de medios muy sencillo: el canto, la palabra, la música, la emociones.
Gracias a numerosas investigaciones científicas, se sabe que alrededor de la novena semana de gestación, el bebé ya tiene desarrollado el sistema auditivo: escucha, percobe, siente placer y dolor.
Muchas madres han descubierto, solas, que el bebé responde a ciertas sensaciones, que en algunos momentos está a gusto, así como también hay algunas cosas que le molestan y lo manifiestan cuando se mueven o dan patadas.
El útero, por cierto, está lejos de ser un lugar silencioso... Un equipo de investigadores introdujo unos pequeños micrófonos en el útero de mujeres embarazadas que captaron los ruidos de la digestión sobre un sonido de fondo producido por la respiración y los latidos cardíacos. Por eso, los bebés en cuanto nacen, reconocen perfectamente la voz materna sobre cualquier otra voz femenina y, si el padre les habla en el transcurso del embarazo, también lo reconocerá en esa primera hora después de nacer. Ya será una persona cercana y querida.
También se ha investigado sobre las preferencias musicales de los bebés antes de nacer. Las obras de Beethoven y de Brahms los agitan mucho; en cambio, les encanta Vivaldi y Mozart. Prefieren la música suave, las canciones alegres y armoniosas. Y les encanta que su madre, padre o hermanos les canten. Cuando nacen, reconocen algunas canciones que habían escuchado antes y eso los calma.
A través del canto y de la música, de las palabras suaves, empezamos a comunicarnos con nuestro bebé, creamos los primeros hilos de ese vínculo que durará toda la vida.




