Ultimos artículos

Musicoterapia en España - Musicoterapia en el mundo

En Musicoterapia Balear, les ofrecemos un lugar para compartir sus experiencias de Musicoterapia, artículos u otras publicaciones de interés. Para ello, pueden escribirnos a través del contacto o gabrielaguaglione@gmail.com

Artículo Andrea Barreto

HACIA UNA EPISTEMOLOGÍA DE LA MUSICOTERAPIA

Introducción para una investigación  de los procesos musicoterapéuticos  en  gerontes * institucionalizados.               
Mt. Andrea Mariana Barreto 
Buenos Aires 1997 
 
INTRODUCCIÓN 
 
Ante todo quiero enunciar el porque de este trabajo de reflexión.                     
Mi necesidad de fundamentar teóricamente el trabajo que realizo en instituciones geriátricas, puso en evidencia innumerables cuestionamientos tanto sobre mi práctica como la investigación que pudiere hacerse sobre ella. En este escrito entonces la referencia al trabajo con gerontes institucionalizados, entre otras cosas, es excusa... excusa que me introduce y enfrenta con la comprensión de la esencia de nuestra labor: la peculiar vinculación entre el ser humano y el arte (la música), y la relación de ésta con la salud y el rol que la sociedad desempeña en ello. Es intención de este escrito contribuir en la delimitación del campo de aplicación e investigación de nuestra práctica; es decir que reflexionemos sobre la especificidad, la eficacia y legalidad de nuestro quehacer. Quiero así poner en evidencia y analizar dichos cuestionamientos:                     
1) En primer lugar aquellos que no son privativos de la práctica musicoterapéutica con gerontes institucionalizados y que comparto con colegas que trabajan e investigan sobre diferentes campos de aplicación.  
2) En segundo lugar aquellos que sí lo son, como qué operación y/o proceso saludable favorezco u otorgo cuando sostengo y brindo un espacio/tiempo para la música a una persona institucionalizada que atraviesa la última etapa de su vida. 
 
A lo largo de esta puntuación iré formulando algunas hipótesis en relación al tema de la especificidad y la delimitación del campo de trabajo e investigación, mencionando cuales son los obstáculos que impiden en la actualidad que la musicoterapia exista y progrese como campo de investigación en el campo de la salud. 
I PARTE 
 
1) ALGUNOS CUESTIONAMIENTOS COMPARTIDOS 
 
Los musicoterapeutas que estamos hoy aquí en este encuentro, hemos venido a compartir y conocer las reflexiones y conclusiones de nuestras investigaciones.  ¿Investigaciones sobre qué? Sobre aquellos actos que fuesen propios y característicos de nuestra práctica:   operaciones y procesos musicales que promoviesen salud. 
 
Ahora bien, la realidad es otra. Nuestra realidad actual en investigación y práctica fue bien definida por E. Ruud en su libro “Los caminos de la Musicoterapia”, cuando dijo: “La musicoterapia se define de acuerdo al grupo de pacientes en tratamiento, al grupo de edad o a la filosofía terapéutica específica del terapeuta que la define”1. El autor ubica el origen de dichas divergencias principalmente en el problema instaurado en la filosofía de las ciencias por el paradigma cartesiano del dualismo sujeto-objeto. En verdad vemos que en la actualidad la musicoterapia, como todas las demás ciencias humanísticas, ha quedado atrapada en esta supuesta división de la realidad de las cosas que plantea el mencionado paradigma:  a) quedan de un lado los aspectos objetivables del ser humano y de la música como lo único posible de ser conocido e investigado, como lo único a ser considerado por la investigación científica.  b) queda de otro lado lo que no es posible de ser conocido ni investigado objetivamente de la música y del ser humano,  afirmándose que no puede hacerse ciencia (conocer) dichos aspectos. (Más adelante diré lo que se hace en musicoterapia en la actualidad). 
Pues bien hagamos el primer cuestionamiento: ¿Cómo hacer entonces para investigar, reflexionar y plantear hipótesis teóricas sobre aquellos procesos humanos, los musicales, sin quedar capturados por dicha trampa epistemológica?    Antes de continuar quiero realizar una breve digresión y plantear aquí mi primer hipótesis, que es la siguiente: El acatamiento de lo propuesto por dicho paradigma científico-filosófico, a saber, la falsa necesidad de tener que optar hacia uno u otro extremo, es en la actualidad una de las razones por la cual y parafraseando al Dr. Serroni-Copello, no progresa científicamente, epistemológicamente la musicoterapia. 
               
1 Even Ruud; “Los caminos de la musicoterapia”;  Ed Bonum, 1992. 
Nosotros los musicoterapeutas, preocupados principalmente por hacer de nuestro recurso una práctica valorada y respetada (preocupación por la identidad profesional) por la comunidad científica-médica (positivista) u otras comunidades filosóficas y no considerando a la necesaria construcción y sostén de la propia comunidad científico-filosófica de musicoterapia, elegimos: entramos en la trampa. a) Elegimos un extremo: nos alejamos de la investigación y de la reflexión teórica escudados  en el consentimiento que le  otorgamos  al  postulado de las ciencias positivistas, que sostiene que aquello que no es objetivable no es conocible , y a sabiendas que  los aspectos no objetivables de la música y del ser humano, son tal vez los esenciales de nuestra práctica,     ejercemos nuestra profesión a ciegas, sin rumbo, al borde de la ética, ya que no contamos con ningún análisis ni intento por conocer los mecanismos de los procesos musicales que favorecemos y    otorgamos. La musicoterapeuta Mónica Papalía nos dice al respecto: …“El musicoterapeuta debe conocer las leyes que gobiernan la estructura con la que opera y encontrar en ella los límites que eviten en la práctica el desborde hacia la iatrogenia…”2 
 
b) En el otro extremo elegimos acercarnos a la investigación y comprensión de los procesos en forma acotada y parcial., considerando solo los aspectos  objetivables de los procesos musicales y humanos, y  porque no decirlo, en consecuencia en forma deformante: llegamos a construir para nuestra práctica innovadores procesos que sí se ajustan en su     totalidad a lo posible de ser objetivado para ofrecerlos a los ojos y oídos de los investigadores de la ciencia positivista. Sobrevaloramos estos    aspectos sobre los otros (como dijimos , los esenciales ) remplazando al propio recurso musical en una “otra cosa”. Sería muy necio de mi parte no reconocer su variante opuesta, el ofrecimiento del recurso a alguna otra comunidad filosófica, que detente el poder  y posea el status tal que, los musicoterapeutas para recibir el aval de dichas comunidades, también investiguemos y valoremos únicamente los procesos musicales y humanos en forma también parcial y acotada, construyendo la práctica sólo con los aspectos valorados por dicha filosofía creando también una “otra cosa”, otra metodología , otras técnicas que reemplazan a las inherentes de los     procesos musicales (en nuestro país el ejemplo mas claro es la adhesión de los musicoterapeutas al psicoanálisis).                                                              
 2 M. Papalía; - “Escritos sobre Música, Musicoterapia y  Educación.”; Ed. Taxco,  1996.  
Los procesos musicoterapéuticos ya no son musicales, en numerosos casos hemos construido nuestro propio Frankenstein, a imagen y semejanza de cada comunidad en cuestión. 
 Así los musicoterapeutas hemos llegado al extremo de sostener un recurso de características opuestas a las que el recurso musical ofrecía. Hemos reemplazado lo específico por la valoración profesional:  “No creo en la musicoterapia sorda, necia, charlatana, “interpretadora”, ignorante de la música y su legalidad.”(M. Papalía).3 
Entrampados en uno u otro extremo no podremos responder al cuestionamiento planteado previo a esta no breve digresión. Por fortuna, hay colegas que han escapado a dicha trampa y que han comenzado a contestarlo; reproduzco aquí sus respuestas: 
 
E. Ruud cita a David Cooper en  su libro anteriormente mencionado: “en una ciencia de interacción personal la perturbación mutua del observador y del observado no solo es inevitable sino que es una perturbación que da origen a los hechos primarios sobre los cuales se basa la teoría y no a las entidades perturbadas y perturbadoras”.4 
 
Hablando específicamente de los procesos musicoterapéuticos, G.R. Espada nos dice: “Investigamos  presuponiendo que trabajamos con objetos discursivos nunca iguales a si mismos”(...)”en el contexto de lo estético vemos suspendidos, no negados, no afirmados ciertos fundamentos lógicossintácticos que caracterizan a las formulaciones científicas convencionales.” (...)”hay un desplazamiento de la superficie conceptual de la ciencia y sus métodos en tanto camino hacia la verdad, a un pensar estético.(...)nos permite una apertura metodológica, pensar objeto y método como un par en co-pertenencia y co-determinación. ”También nos dice: “los eventos de nuestra clínica, los que pretendemos conocer cuando investigamos, hechos de los que el arte esta hecho, tiene como el arte la impertinencia de no responder a ninguna ley tipológicamente superior a ellos mismos son fenómenos cuyas leyes son internas propias. El pensar estético es un pensar constructor de sentido, no de verdad, un pensar paradojal”.5 
                                                         
3 Ibídem, op cit. 4 E. Ruud, op cit 5 Ver en  G. R. Espada; - “La Estética de lo Sano”  (Ponencia III Foro para el Equipo de Salud   de Oncología y Sida). - “Ceremonias de Conocimiento” ( Jornadas de Amura  1993 ) - “El Extranjero”. ( Idem. 1994 )- “Los Espejos de Sonidos” ( Idem. 1995 ) 
 
Sinteticemos hasta aquí lo dicho acerca del material de nuestra práctica y de las características de nuestra epistemología (forma de conocer): 
 
1) No entramparnos en el Dilema Cartesiano (Sujeto-Objeto) 2) Entender la constitución y la mecánica de los procesos musicales: -se originan en una perturbación mutua entre observador y observado, siendo  metodología y objeto co-determinantes.  -nunca son iguales a sí mismos.        -sus estructuras no son regidas por los fundamentos lógico-sintácticos sino por lo que caracteriza al arte: un decir o pensar paradojal, posibilitador de construcciones de sentido. 
 
Quiero hacer aquí mi segunda digresión, para señalar que haré en este tramo del escrito una detención, y que lo haré corriendo el riesgo de cometer errores en cuanto a procedimiento metodológico (falacias, olvidos, contradicciones, etc.); lo justifica tal vez mi objetivo bien intencionado de analizar en forma completa el primer cuestionamiento planteado. Nos han quedado aspectos imposibles de soslayar y que, en un comienzo, podrán parecernos contradictorios en relación a los ya enunciados. Pero en realidad esto será para dar un paso más hacia la naturaleza de aquellos procesos que queremos conocer e investigar, pudiendo luego así definir las características de nuestra modalidad de investigación en forma más completa.    Releamos el primer cuestionamiento que enuncié y compartí con ustedes:  Cómo hacer para investigar, reflexionar y plantear hipótesis teóricas sobre aquellos procesos humanos, los musicales. Tanto mi pregunta como los postulados empleados para responder pertenecen al campo de la Epistemología de la Música. 
 
Quedaría así develado y explicitado que ni mi pregunta ni los postulados que empleé para responderla son específicos de los procesos músicoterapéuticos, sino de los musicales, los artísticos.  Más adelante marcaré  algunas de las diferencias que a mi entender separarían a los dos campos epistemológicos: el de la  música y el de la musicoterapia. Pero, ante todo, quiero dejar en claro un concepto  en calidad de hipótesis y es que, dicha pregunta, la que pertenece al terreno de la epistemología de los procesos musicales, es propia también de la epistemología de la musicoterapia. Y aún más, y con esto aquí propongo nuevamente otra hipótesis de trabajo: debería ser imprescindible para el investigador en musicoterapia ser ante todo un epistemólogo de la música; le sería imprescindible conocer y considerar todos aquellos aspectos abordados por la epistemología de la Música.  Digamos entonces que diciendo o planteando aquel primer cuestionamiento, estoy simplemente comenzando el recorrido; estoy afirmando que los musicoterapeutas que queramos construir un campo de investigación propio, deberíamos ya en forma tácita y a priori ser  epistemólogos de los procesos musicales. Por ello y para graficar esta necesidad mencionaré algunos de muchos aportes que el Epistemólogo Lewis Rowell nos hace a los musicoterapeutas desde su texto “Introducción a la filosofía de la música”. 
 
1) El autor se pregunta sobre la “obra musical” lo siguiente: “Cuál es su esencia? Porqué principio es como es; ¿cambia?; ¿tiene estructura?; ¿tiene contenido?; ¿es buena?; ¿es de interés público?;  ¿qué significa?; ¿significa algo? ¿Cómo se incluyen en ella mis propios sentimientos y emociones?” 6 
 
2) El autor propone como válidos para el análisis epistemológico de la música considerar tanto las actitudes, creencias inconscientes, mitos, dichos y testimonios de los compositores, intérpretes y oyentes.   Realiza entonces un recorrido histórico-cultural mostrando cada cultura y su sistema de creencias e ideologías. Pone sobre la  mitología una atención especial. El origen del mito parece ser ... “nuestra necesidad de explicar lo que no se puede entender de inmediato sobre la base de la experiencia diaria(...) Los mitos de la música se construyen sobre una curiosa dicotomía, se la suele establecer en términos de un conjunto de antítesis, en el cual una o la otra se convierten en dominantes de vez en cuando.” Un ejemplo: “la noción paradójica  de que la música posee tanto Poder como Transitoriedad” (...) “esa  fuerza de tan increíble poder es a la vez infinitamente perecedera.” 7 
 
3) El autor le dedica por otra parte un capítulo entero a la “percepción”; nos dice: “un oyente hace una reconstrucción (o co-construcción ) dentro de sí mismo mientras oye, recuerda o anticipa una pieza musical.  Su concepto de una obra individual no sólo está influido por su experiencia sensible inmediata sino por todos los hechos que lo forman antes de su experiencia (biográficos, históricos, intencionales, formales.)             
                                           
6 L. Rowell; “Introducción a la filosofía de la música”; Ed Gedisa,  1985 7 Idem. Op. cit. 
 
 (...) Una obra musical es siempre  más de lo que uno puede experimentar de ella. A la vez, nuestra versión de tal obra puede ser (para nosotros) algo más rico y complejo que la obra en sí”.8 
 
4) “se suele clasificar a las teorías sobre el significado musical en algunos de los siguientes tipos: referencialistas, evocativos de imágenes, expresionistas, absolutistas de significación, absolutistas formalistas (el problema es más sutil de lo que estas etiquetas aparentan) (...)  la percepción del significado en la música exige competencia de parte del oyente (...) el significado corporizado (expresado) no resulta automáticamente el significado tomado. Los significados musicales son productos culturales aprendidos,  no universales absolutos (...) muchos oyentes toman significados de la  música que no han sido incluidos por el compositor”.9 
 
5) El autor cita a Meyer para señalar: “que una pieza provoque  una experiencia afectiva o una intelectiva depende de la disposición y el entrenamiento del oyente(...) La creencia probablemente también juegue un papel importante en la determinación del carácter de la respuesta.”   7) “Los Valores Musicales no son absolutos, son productos culturales y gozan de autoridad sólo dentro de una cultura dada”.10 
 
¿Podríamos negar, luego de escuchar a Rowell, que estos cuestionamientos y postulados realizados en y por la epistemología de la música, no son también los nuestros? ; ¿podríamos negar que su estudio sería específico de nuestra Epistemología? 
 
Aceptando  la propuesta de Rowell de  “...no quedarnos en una lectura formalista de los procesos musicales...”11, tomemos estos nuevos postulados que la Epistemología de la Música nos ofrece y hagamos  la siguiente puntuación conceptual para unir dichos postulados con los anteriormente  establecidos: Trabajamos con un material que :                           
                                                      
8 Idem. 9 Idem. 10 Idem. 11 Idem. 
1) necesita la anulación del paradigma cartesiano objeto-sujeto. 2) es una forma nunca igual a sí misma; no se rige por fundamentos lógicos-sintácticos, sino por un “decir paradojal”. 3) su naturaleza ha generado y determinado que cada hombre y cada cultura, hayan creado y sigan creando mitos y creencias desde donde cada ser humano construye su propia idea de lo que la música es. 4) cuyo significado depende del oyente (de cada oyente) y que el mismo no se transmite de compositor o interprete al oyente. Que los significados musicales no son universales, que son culturales e individuales. 5) es percibido por los seres  humanos como una  experiencia diferente, una construcción diferente a lo que el material es. 
 
Algunos investigadores de nuestro propio campo teórico ya han hablado de algunas de estas cuestiones, principalmente de la forma de percibir y significar a los procesos musicales; rescatamos el postulado de Ruth Bright cuando enfatiza sobre “las respuestas paradójicas a la música”12 ,por ejemplo una canción alegre que es percibida como triste o viceversa; y lo equiparamos al concepto postulado por Even Ruud acerca de la “decodificación aberrante”: ... “la música se percibe y es respondida de  manera bien individual o en correspondencia con las normas de cierta cultura.(...) la gente puede interpretar erróneamente el mensaje que pretendía hacer llegar su creador.” 13 
2) DIFERENCIAS ENTRE LA EPISTEMOLOGÍA DE LA MÚSICA Y LA EPISTEMOLOGÍA DE LA MUSICOTERAPIA  
 
Comencemos ahora a marcar las diferencias. 
 
Primer Diferencia 
Rowell nos dice: “No es éste el lugar para discutir si el arte (la mú- sica ) se crea y practica con un propósito: entrenamiento moral, catarsis propaganda, narcosis, seducción, educación, salvación o los muchos otros fines que en distintas épocas se sugirieron. Pero cuanto más centra nuestra atención en el propósito del arte, menores son nuestras posibilidades de  percibir de manera estética...”14 
                                                        
12 R. Bright; “-“La Musicoterapia en el tratamiento geriátrico”; Ed. Bonum, 1991                         
13 E. Ruud; op cit. 14 L. Rowel; op. cit. 
Aquí se abre la gran brecha que nos separa de los epistemólogos del  Arte. 
 
Todos los musicoterapeutas trabajamos e investigamos sobre  procesos musicales otorgados con un propósito : el de otorgar Salud.  
[tal vez con las variantes de : evitar el sufrimiento; calmar el sufrimiento; vencer el sufrimiento; o el propósito de que  cada hombre se encuentre con el proceso estético el cual por sus diversas características le otorgue una posición más saludable, estando atento también a los propósitos  que de la música elija dicha persona cuando atraviesa una situación de padecimiento o enfermedad ]. 
 
Segunda diferencia 
 
La Epistemología de la Música nos ha enseñado que los hombres se relacionan con los hechos o procesos musicales desde sus creencias  individuales sostenidas por mitos culturales a lo largo de toda la historia y  aún en la actualidad. Podría decirse que hasta allí es su interés. 
 
Para la Epistemología de la musicoterapia lo importante es considerar específicamente cuales propósitos son sostenidos y valorados por las creencias de cada individuo sobre la música, y que valoración  le dan dichas creencias al propósito de dar salud que nosotros otorgamos. Cito a E. Ruud: ... “en vez de preguntarse si la música representa otra especie de realidad una realidad que es mas real y mas conducente a generar salud, podríamos preguntarnos que tipo de  mitología produce una clase de ideología de ese tipo, y si esta mitología es útil para promover salud.”15 Aquí nuevamente una digresión y una hipótesis: No es suficiente para el musicoterapeuta que trabaje en el terreno asistencial simplemente conocer los “datos personales” musicales o preferencias de estilos. Será necesario indagar para conocer (sin valorar) el sistema de creencias que posee y  en especial que propósitos de la música dichas creencias sostienen y valoran, sin imponer el propio sistema de creencias (estoy hablando del  sistema de creencias que el musicoterapeuta posee); de esto hablaremos más adelante. 
                                                        
15 Ruud, Op cit. 
Pues bien concluyamos el punto de las diferencias epistemológicas. Para el epistemólogo de la  música  será de interés el hombre y su  relación con el proceso u objeto musical. Para el epistemólogo de la musicoterapia será de interés  el hombre que, con el propósito de dar salud, favorece u otorga a otro hombre el encuentro con la música. Para el epistemólogo de la musicoterapia será imprescindible analizar desde donde y con que el hombre que da salud lo hace. Y también desde donde y con que el hombre que recibe lo toma o  con que propios propósitos enfrenta a los propósitos del terapeuta. Para el epistemólogo musical hay un hombre menos en juego, aquel que está con el propósito de dar  Salud. Y dos acciones menos, no  considerará el propósito de dar salud del primer hombre ni  considerará el propósito que el otro hombre, que sufre, sostiene. 
 
Redefinamos ahora nuestro primer cuestionamiento para formularlo de manera más acertada y ajustada: ¿CÓMO PODEMOS LOS MUSICOTERAPEUTAS CONOCER LA REALIDAD DE NUESTROS PROCESOS?  ¿CÓMO  INVESTIGAR SOBRE AQUELLOS  PROCESOS ESPECÍFICOS DE NUESTRA PRÁCTICA, A SABER, LOS PROCESOS O ACTOS  MUSICALES OFRECIDOS POR UN SER HUMANO A OTRO SER HUMANO CON EL PROPÓSITO DE GENERAR SALUD? O COMO INVESTIGAR SOBRE AQUELLOS PROCESOS SANITARIOS QUE UN SER HUMANO PROMUEVE SOSTENIENDO EL ENCUENTRO DE LA MÚSICA CON OTRO SER HUMANO QUE ATRAVIESA UNA SITUACIÓN LIGADA A CUALQUIER TIPO DE SUFRIMIENTO? 
 
Hemos ofrecido como respuesta hasta aquí que los musicoterapeutas necesitaríamos primero investigar desde una epistemología estética para luego, y atravesándola instalarnos en aquello distintivo de nuestro campo de investigación: el propósito de otorgar salud desde la música a alguien que sufre. Ya hemos planteado desde donde y que recibe el ser humano, cuando hicimos referencia a como percibe desde sus creencias  y sus valoraciones.     
De todas maneras agreguemos que su interés o su uso del propósito otorgado (salud), dependerá de la valoración que el dé a dicho propósito pero a su vez esta valoración tal vez podrá cambiar dependiendo si se encuentra o no atravesando una situación patológica. Sabemos que también sus propios propósitos están en juego, arriesgando la presunción de que es factible que estos se vean también modificados cuando la persona en cuestión atraviese dicha situación patológica. 
 
Hay un punto que no traerá mayores conflictos, es: QUE ENTENDEMOS POR ENFERMEDAD O PADECIMIENTO. Únicamente surgirán desavenencias si hemos sido  entrampados por el ya mencionado dualismo cartesiano [recordemos que por el se creo la división entre cuerpo y espíritu].Así los musicoterapeutas que caigamos en dicha trampa estaremos nuevamente enfrentados y distraídos sobre que elegir por esa falsa elección, sin poder poner atención en las problemáticas propias de nuestro campo de estudio. 
 
Lo que si es  incontestable y nos identifica es nuestro interés por el padecimiento ajeno. 
 
Nuestra identidad se relaciona con nuestro propósito de revertir parcial o totalmente dicho estado.    Lo que si nos trae graves y grandes diferencias es desde donde y hacia donde enmarcamos y entendemos los musicoterapeutas un proceso de salud, QUE ENTENDEMOS POR SALUD.     Enfrentemos ahora el gran cuestionamiento, a saber, EL PROBLEMA ETICO QUE REPRESENTA  NUESTRA INTENCIÓN DE PROMOCIONAR SALUD.  
 
Definiremos dos de sus vertientes: 1) El involucramiento de una “vocación de hacer el bien” (elemento moral.). 2) El involucramiento de una decisión de como lograrlo. 
 
Partamos de la premisa ya demostrada de que la música por sus características ha servido y sirve a diversos propósitos (entrenamiento moral; ceremonia; catarsis; etc.) Intentemos un primer análisis ayudados nuevamente por  Rowell , quién sin saberlo tal vez, esta investigando, con estos postulados, sobre el campo de la Epistemología de la musicoterapia. Nos dice: “Nadie que tome el trabajo de pensar con seriedad su papel dentro de la sociedad musical puede ignorar lo que es fundamental: si sus decisiones como compositor individual, interprete o docente deben estar guiadas por las necesidades de su sociedad o si ellas dependen solo de si mismo ?”16 El mismo autor nos habla de la utilización de la música como instrumento de la política (entiéndase política como: idealmente, filosofía del bienestar público): “Cuando Platón expreso en La República que la función primaria de la música era educar al individuo para que se convirtiera en un miembro ideal de la sociedad, apenas podía haber previsto todas las consecuencias de su propuesta.”17  Por último Rowell hace una clara exposición de la utilización de la música con propósitos que la sociedad establece como ideales a cumplir: “...Si hay un increíble potencial para el uso social de la música, hay  un potencial igual para su abuso. La lista de abusos posibles de la música incluiría todas las técnicas dirigidas a la persuasión masiva y el control de la mente, la trivialización de la música en un ambiente continuo y amorfo, el empleo de la música como narcótico (aparte de los usos terapéuticos legítimos),...”18  Si observamos con detenimiento veremos que estamos en medio de los dos problemas éticos anteriormente enunciados. 
 
Ahora analicemos en primer lugar  el aspecto ético de “la decisión de “como” lograr  dar salud a través de la música”. Analizando el material citado en donde se hace referencia a los abusos realizados, observaremos que todos ellos no son otra cosa que la utilización de la música para que el individuo pierda su diferencia con el otro, se iguale en: “más bueno, más sano, más generalizable, más  previsible en sus conductas, más estadístico, más manejable”. El problema lo podemos plantear en los siguientes términos: Por un lado “un Bien general” para la Sociedad, y por el otro un Bien para cada individuo en particular. [Recordemos nuestro material  es apto para ambas cosas.] Adhiero al concepto del autor cuando expresa que los medios musicales utilizados por las sociedades para promover el bien público general son abusivos ya que no respetan el bienestar individual de las personas. 
 
Aquí se impone una reflexión acerca del Rol de las instituciones de Salud: cuando una institución nos contrata, ¿lo hace para promover el bienestar público general o tiene un interés en  la salud de sus pacientes?                                                         
16 L. Rowell, op. cit. 17 Ídem. Op. cit. 18  Ídem. Op. cit. 
En esto no podemos generalizar, pero si señalar que en algunas ocasiones pareciera que los musicoterapeutas deberíamos responder a las instituciones que quieren utilizar políticamente  a la música. En la mayoría de los casos no solo lo hacemos por necesidad económica sino por necesidad de reconocimiento profesional. Aquí nuevamente encontramos un obstáculo para el desarrollo de nuestra práctica. Dichas instituciones saben que cuentan con un material eficaz y apto para sus propósitos. Lo saben porque no les es desconocido el ancestral uso de la música con fines políticos y de control. En general lo que no saben es que dicho material es apto también para todo lo contrario de sus intereses. He allí su desconcierto o nuestro telegrama de despido. 
 
... “El valor final de la música no depende de las teorías socio-políticas y su utilidad para promover fines sociales deseados sino que posee valor independiente.”19  
 
Ahora bien, analicemos las causas de está modalidad abusiva que  la sociedad ejerce en contra de los intereses de sus propios miembros, en pro de lograr un bienestar ideal común. Para ello nos desviaremos brevemente de nuestro campo de incumbencias solo a modo  de referencia. Citare a Freud para ello: “...la cultura sería un proceso que quiere reunir a los individuos aislados, luego a las familias, etnias, etc. en una gran unidad: la humanidad. ” Pero para ello, nos dice F.  “impone sacrificar la sexualidad y la inclinación agresiva  por lo tanto el hombre no se siente dichoso dentro de ella.” 20 Luego dicho autor  nos cuenta como es el mecanismo que se juega en el interior del ser humano para que esta manipulación pueda ser eficaz: “La agresión es introyectada, vuelta hacia el yo propio. Ahí es recogida por una parte del yo, que se contrapone al resto como Superyo y entonces como conciencia moral se exterioriza...(...) La cultura yugula el peligroso gusto agresivo del individuo debilitándolo, vigilándolo mediante una instancia situada en su interior.” “Es lícito desautorizar la existencia de una capacidad originaria de diferenciar el bien y el mal.(...) ... “malo no es dañino para el Yo, al contrario puede ser también lo que anhela. Entonces aquí se manifiesta una influencia ajena, ella determina lo que debe llamarse malo y bueno.”21 Volvamos ahora a nuestro campo de investigación  y profundicemos el análisis; despleguemos los posibles elementos que incluye esta imposición cuando se la considera , - la imposición de un ideal:                                                         
19 Idem. Op cit. 20 S. Freud  - T XXI  “Malestar en la Cultura” y  “El Porvenir de una Ilusión”.  Ed .Amorrortu. 1976. 21 Idem. Op cit. 
a) propio de la cultura a la que pertenece el paciente.                                                 
b) propio de la cultura a la que pertenece el musicoterapeuta.                 
c) propio de la cultura a la que pertenece la institución de Salud.                                                 
d) propio de la cultura a la que pertenece la comunidad científica-filosófica a la que el musicoterapeuta responde para ser valorado profesionalmente o a la que responde la institución. 
 
Cuando hablamos de un ideal, hablamos de diversos ideales: Ideal de Salud, Ideal de conducta, Ideal de Música, Ideal de paciente, etc. 
 
Ahora otras breves preguntas:  -¿Cómo influyen las políticas actuales...los valores morales que sostienen los Ideales Actuales Impuestos?  -¿Podríamos afirmar que en la actualidad    el abuso social de la música pertenece al mismo terreno que el abuso terapéutico, o en este último podríamos hablar de una diferente y mayor responsabilidad? 
 
[Haré una aclaración: de ningún modo se está planteando que el problema ético de nuestra practica tenga relación con la directa influencia y determinación que tienen los valores culturales en la forma de percibir y significar la música  que tiene el hombre, sino de la manipulación que la sociedad hace de dicha influencia, por intereses político-sociales.] 
 
Enunciemos ahora la segunda vertiente de nuestra problemática ética: Nuestra vocación de  “hacer el Bien”, de nuestro deseo de dar salud a todos.  Enfrentemos este incontestable hecho: Los Abusos que se hacen de la utilización de la música a nivel social hacen que nuestro “ingenuo” propósito de dar Salud se vea seriamente amenazado.  En otras palabras, ¿no deberíamos los musicoterapeutas tener una constante atención en nuestras intervenciones a sabiendas que trabajamos con un material tan abarcador y fácil de ser manipulado? 
 
Por otra parte, ¿qué tan “ingenuo” es nuestro propósito de dar salud? No lo es: nuestro interés, es un interés moral. Nuestra Vocación  tiene su veta política: Tenemos el íntimo deseo de que la música le haga bien a todos. 
 Analicemos este punto.   Lo que sostiene esta vocación, en parte, son nuestras propias creencias, nuestras propias valoraciones sobre nuestro material para cumplir  dicho propósito. ¿Quién de nosotros estaría aquí si no fuera por las mismas?  Sin ellas y por la poca difusión de nuestra epistemología, seguramente no hubiésemos llegado ni al segundo año de carrera.    Así los musicoterapeutas deberíamos reconocer  que todos detentamos un aspecto moral abusivo a priori ya desde nuestra identidad; algo así como “el pecado original”. Ironías aparte, ¿cómo impedir estas posiciones abusivas mencionadas  a pesar de nuestro inevitable rol moral ? 1)Indagar y conocer el origen de nuestras creencias. 2) Valorar para nuestro trabajo únicamente las creencias de nuestros pacientes. 3) Considerar aquellos postulados teóricos de investigadores en musicoterapia que desde nuestro campo epistemológico han reflexionado sobre la problemática de la ética y de los modelos de  Salud, desde la estética. El musicoterapeuta Gustavo Gauna nos dice: “La salud es un estado en gran medida determinado por las variables culturales y lo social”22. El mismo autor nos habla del entorno socio-cultural de la patología y hace hincapié en la fijación a un rol que dicho entorno le hace cumplir  al individuo enfermo: “todo lo que se trate en él será desde la perspectiva  de la inhibición y no de la expresión”.(...) “Es este un lugar de elección para los terapeutas. Definir el tratamiento desde el lugar de lo enfermo o desde el lugar de lo que aún está sano. Definir las acciones en el primer caso a partir de la definición de necesidades de una patología o por otro lado permitir el desarrollo de un proceso expresivo en donde el terapeuta confíe en los “núcleos de Salud” del paciente (el autor define núcleos de salud como la capacidad de otorgar sentido a lo propio).   “Difícilmente se sustrae el hombre de la vida, si esta le ofrece una posibilidad de moldear su parte en ella. Es en este accionar sobre la realidad que se moldea cada individuo y tal proceso opera, por la concreción de sentidos  que la persona produce a su vez.”23 (Hasta aquí la eficacia del símbolo y de  los modelos expresivos individuales.) 
                                                        
22  G. Gauna. “Entre los sonidos y el silencio” Ed Artemisa, 1996 23  Ídem. Op cit
 
“Los significantes-dice el autor- que el paciente trae, además de estar representando significados, están codificados expresivamente de manera tal que en si mismos van marcando la estrategia terapéutica (...)El devenir expresivo, independientemente de las diferentes interpretaciones teóricas posibles, nos permite acceder ya no a la salida transitoria de un contenido, sino a una resolución final, a un gran cierre representativo.(...) Así el musicoterapeuta se desempeña como interlocutor de una historia construida con los recursos que elige el protagonista (el paciente)…”24 
 
Otro aporte: E. Ruud nos dice… “Es necesario que el musicoterapeuta posea una comprensión musico-cultural, un profundo respeto por el individuo y una representación sub-cultural de la música. En caso contrario el musicoterapeuta se reducirá a ser proveedor de un nuevo lenguaje, de nuevos modelos  y este hecho puede privar al paciente de sus posibilidades de una vivencia más profunda a través de sus propias experiencias...”25 En los dos aportes hay una clara oposición a proveer modelos y significados ajenos, proponiendo el trabajo a partir de los que poseen los pacientes.        Concluyamos esta extensa primera parte de cuestionamientos compartidos citando a L. Rowell  para sintetizar nuestro pensamiento como epistemólogos musicales y a G. R. Espada para hacer lo propio con nuestro pensamiento como epistemólogos musicoterapéuticos: 
 
... “La idea de la música ya no es una idea simple a la que se puede suscribir cualquier cultura, sino un conjunto de ideas alternativas, cada una apoyada por sus propios supuestos, profetas, escrituras y valores.(...) ...realizar la importante tarea de reconocimiento e inspección, con una mente abierta, de todas las dimensiones de la idea de la música .... “...dejemos que la música quiera decir cualquiera de las cosas que normalmente se denomina música.”26  ... “Lo sano se ha perdido en lo normal, como el arte en lo masivo, como la estética en la estadística…” (…) ... “Pensar la salud desde  la estética es pensar lo sano como lo artístico...” (…) ... “lo terapéutico  sería aquello que obra allí donde el sentido esta clausurado...(...)... pensar la salud como abierta a lo posible, pasa entonces  a ligarse  con  lo ético...”27 
                                                         
24 Ídem. Op. cit.  25 E. Ruud, Op. cit. 26 Ídem Op. cit. 27 R Espada, Op. Cit. 
II PARTE 
 
INTRODUCCIÓN  A LAS PROBLEMATICAS EPISTEMOLOGICAS  PARA  LA  INVESTIGACION DE LOS PROCESOS MUSICOTERAPEUTICOS EN INSTITUCIONES GERIATRICAS. 
 
¿Qué operación y/o proceso favorezco u otorgo cuando sostengo y brindo un espacio/tiempo para la música a una persona institucionalizada que atraviesa la última etapa de su vida?      
Todo el recorrido hecho hasta aquí no ha sido ingenuo:  el proceso en este escrito no es otra cosa que en forma inversa el reflejo de mi proceso de reflexión interno. Así este último cuestionamiento en verdad fue el primero. Todo el material que llegó a mis manos, postulados de investigaciones en musicoterapia en Geriatría, que consideré podría  responder dicho interrogante, lejos de hacerlo, me impulsó a realizar  este escrito. 
 
Puesto que la primer parte de este trabajo de reflexión se ha extendido más de lo previsto; por este motivo me limitaré a plantear algunos cuestionamientos  a  algunos postulados específicos de este campo, a la luz de todo nuestro recorrido anterior, quedándome sin realizar un análisis exhaustivo de los mismos y la formulación más extensa de  algunos posibles postulados propios, tarea que formará parte seguramente  de mi  próximo escrito. También, y por el mismo motivo, el material referencial que utilizaré para describir la problemática geriátrica, no podrá ser analizado exhaustivamente a sabiendas que hemos dejado fuera diversos interesantes aristas que también seguramente tomaremos en futuros trabajos. De todos modos no parece ser problemático para los musicoterapeutas, a la luz de la lectura de parte del material bibliográfico en cuestión, describir los procesos patológicos que devienen de la internación de los gerontes sino , en general ,de allí no surgen  las controversias estas  aparecen cuando se trata de  dar cuenta de  la especificidad y  de la eficacia  respetando nuestro campo de investigación, nuestra  epistemología. 
  
Vayámonos ahora desde nuestro campo específico de investigación por un momento.   
 
Breve reseña de las características de la problemática de la vejez 
 
S. de Beauvoir dice: “La vejez se presenta con más claridad a los otros que al sujeto mismo”.    - “Siempre el otro es el que es viejo, pero terminamos por rendirnos al punto de vista de los otros”.    - “Debemos asumir una realidad que indudablemente somos nosotros mismos, aunque nos llegue desde afuera y sea para nosotros inasible”.    - “Hay una contradicción insuperable, entre la evidencia íntima y la certidumbre objetiva”. - “Nuestro inconsciente ignora la vejez”.  -“La vejez pertenece a la categoría de los irrealizables”.  - “Hay una crisis de identidad (...) para salir por lo tanto se necesita una franca adhesión a una nueva imagen de sí mismo”.  - “Interpretaremos nuestro reflejo según nuestra actitud global con respecto a la vejez”.28  La autora hace mención a la existencia de un sentimiento de irreversibilidad mencionando las diferencias que se dan entre la vejez y la enfermedad; ya que en ésta última existe una posibilidad de restablecimiento o detención. También hace referencia a la existencia de un sentimiento de dignidad: - “Vivir el último período de la vida como un desafío”. 
 
Problemática de la vejez y la sociedad 
 
... “El hombre no vive jamás un estado de naturaleza en su vejez; su condición le es impuesta por la sociedad a la que pertenece”.29 S. de Beavouir hace un estudio exhaustivo sobre las sociedades primitivas y no encuentra un claro factor que determine porque en algunos grupos sociales se maltrata a los ancianos, y en otros se los respeta. 
                                                        
 28 S. Beauvoir; “La Vejez”; Editorial Sudamericana, 1970. 29 Ídem. op.cit. 
... “La colectividad decide la suerte de los viejos (...) la condición del viejo depende del contexto social porque sufre un destino biológico que entraña fatalmente una consecuencia económica: se vuelve improductivo (...) es muy diferente para el hombre de edad ser considerado como un estorbo ó estar integrado en una comunidad que sacrifique sus riquezas para garantizar su vejez”.30 
 
Según ella la palabra vejez tiene dos sentidos diferentes, uno como categoría social, y el otro como destino singular. “El viejo, en tanto que categoría social, nunca ha intervenido en el transcurso del mundo (...) los adultos deciden según su propio interés práctico e ideológico acerca del papel que conviene conferir a los ancianos, por lo tanto el problema de la vejez es un problema de poder”.31 S. de B. señala en forma crítica como a lo largo de la historia, por intereses políticos, los ideólogos y moralistas de cada época elogiaron a la vejez tomándola como categoría social; como ejemplo podemos mencionar uno de los postulados utilizados por filósofos como Platón, Cicerón, Séneca, etc.: Todo lo que es natural debe ser considerado bueno, y la vejez es algo natural.  En oposición a ellos poetas y sabios no toman a la vejez como “una condición general” sino como algo individual.  
 
Vejez y sociedad actual 
 
... “Mucha gente repite que la vejez no existe (...) el adulto se comporta como si nunca fuera a llegar a viejo (...) no quiere reconocerse en el viejo que será mañana...” ... “La sociedad de consumo cambió la conciencia desdichada por la conciencia feliz, ... “ los viejos deben dar ejemplo de todas las virtudes”. ... “En el mundo capitalista el interés a largo plazo no se practica; solo interesa el material humano en la medida que rinde... cuando se le pregunta a las personas que desean, si retirarse o seguir trabajando, si prefieren seguir es por temor a la pobreza; si eligen detenerse es por   proteger su salud; ninguno de los dos modos de vida es pensado como una fuente positiva de satisfacción...” 
  
30 Ídem op cit 31 Ídem, op. cit. 
Vejez y enfermedad - instituciones geriátricas   
 
“Se ha vuelto impropio dejar a la vista la degradación que acompaña a la vejez...los viejos            cuando están enfermos quedan apartados de la vida siendo que aún viven...                                (…)“ya no se los trata como sujetos, sino como objetos de cuidado...” M. Mannoni M. Mannoni dice: “En nuestras sociedades se ha optado por hacer a un lado la enfermedad y la muerte hasta el extremo de engañar incluso al enfermo”.32  [Los invito a leer un texto llamado “El hombre frente a la muerte” de P. Aries, en donde se muestra que nuestra actual actitud frente a la muerte es propia de esta época y de nuestra sociedad occidental actual33 ] 
 
... “en otros tiempos el hombre sabía que alguna vez iba a morir y se preparaba para ello (...) en la actualidad  asusta y es como si no debiese existir.”34 Manonni nos dice: la segregación  de  los muertos y moribundos corre a la par con la de los ancianos (...)  y agrega que cree ver en este cambio de actitud frente a la muerte e l motivo de la actitud actual con la vejez .  
Queda explicitado que el mecanismo actual con que las sociedades y sus miembros se manejan en la actualidad, frente a la vejez  enferma es el de la  “segregación”. 
 
 ...La política de vejez de las sociedades occidentales es escandalosa. Reduce a sus miembros a la condición de desechos por cuanto ya no son explotables (...) los estados para tranquilizar sus conciencias fomentan establecimientos (...) estas casas constituyen inversiones rentables   para los financistas...(....) allí los derechos de las personas de edad no se respetan (...) suelen ignorar todo del simple intercambio humano.”(M.M.)  A partir del análisis realizado en la primera parte, ha quedado explicitado que nuestro material, la música, estaba a disposición tanto para su uso como para su abuso, social  o  terapéutico, en otras palabras tanto para:                                                         
32M.  Manonni; “Lo nombrado y lo Innombrable”; Ed. Nueva Visión, 1992 33 P. Ariés ;  “El hombre frente a la muerte”; Ed Taurus, 1983. 34 M Manonni ; op cit. 
1) a) Requerimientos político-sociales impuestos por el estado (escu- dados en Mitos culturales acerca de las propiedades de la música ),que sostienen requerimientos morales (ideales) de salud.    b) Requerimientos de  otras comunidades científico-filosóficas impuestos en forma solapada, con el beneficio secundario de la valoración profesional por parte de  dichas comunidades de nuestra práctica. 
 
2) a) Requerimientos para la construcción y desarrollo de modelos expresivos individuales (estéticos), para la salud por la posibilidad de  que estos generen infinidad de significantes, todos los que sean necesarios para cada individuo. b)  Requerimientos para sostener las  creencias y mitos de cada individuo particularmente. 
 
Es objetivo de este trabajo desestimar y desplazar del campo de investigación los postulados que sostienen una posición abusiva (requerimientos 1). Creo que he fundamentado por que hacerlo. 
Si ahora recordamos lo que caracteriza a la situación patológica analizada (vejez institucionalizada), específicamente recordando la doble intromisión abusiva de la sociedad en relación al individuo que envejece: - por un lado, por la Imagen que el otro le impone al viejo y lo hace verse como tal, como , por otro lado, por la segregación que como modalidad imperativa ejercen en la actualidad las sociedades occidentales-, no creo que nos cause sorpresa que en musicoterapia en geriatría, encontremos postulados que sostengan algunas de estas posiciones abusivas. 
 
Basándonos en todos los postulados mencionados a lo largo del escrito y este último agregado detallaré una serie de postulados teóricos que considero están fuera del campo de investigación en Musicoterapia en geriatría reflejando una abusiva utilización ético-estética de la música, y que sostengo obstaculizan y hacen retroceder el progreso de nuestra disciplina tanto en el campo asistencial como en el de investigación.  
 
Para finalizar este trabajo haré a partir de la lectura crítica de los mismos una serie de cuestionamientos con la intención de dejar abiertos diversos recorridos que el musicoterapeuta que trabaja e investiga en geriatría puede realizar. 
Algunos Postulados teóricos de material bibliográfico de Musicoterapia en Geriatría 
 
“...La música es ideal para el tratamiento de los pacientes geriátricos a causa de la gratificación y la sociabilidad que pueden derivarse de la experiencia creativa”. “...Procurar la adaptación psicológica educacional y social de los ancianos...” “...El hecho de tomar parte de una actividad musical  expresa el deseo de participar en un nivel de igualdad. En consecuencia el aislamiento y la hostilidad no pueden estar presentes allí. (...) La música no divide sino que une entre si.” “...Objetivo: describir todo aquello que los uniera” 
 
“...Reinará una atmósfera de calor, aceptación, tranquilidad y ternura en el cual la participación y espontaneidad de casi todos hicieron que disfrutaran la actividad” “...Los pacientes geriátricos necesitan que se los ayude a aprender” 
 
“...Se recomienda el tipo de musicoterapia aplicada: a) Recreativa b) de Apoyo c) Catártica” “...Objetivos: a) estimulación grupal b) Estimulación inherente a la actividad” 
 
“...En sesiones de musicoterapia individual se le alentó a a expresar los sentimientos sobre...sus temores sobre...también se le explico que probablemente no había podido manejar totalmente sus sentimientos” 
 
“...Lo más importante de todo es probablemente que el organizador de una sesión de musicoterapia tenga el don personal de la empatía y una capacidad básica como consejero, para poder manejar con cariño todo lo que surja...” 
 
“...En musicoterapia individual crear una atmósfera para hablar sobre cosas que le molestan” “...se habló de los problemas de incontinencia urinaria (...) El mutuo intercambio de ansiedades permitió al musicoterapeuta hablar con naturalidad del entrenamiento de esfínter vesical, que luego todos ensayamos mientras escuchábamos música.” (…) la paciente X participaba destacablemente...” 35                                                         
 35 Citas extraídas de: E. T. Gaston y otros; “Tratado de Musicoterapia”; Ed. Paidós, 1993;  R. Bright “La Musicoterapia en el tratamiento geriátrico”;  Ed . Bonum; 1991. 
PREGUNTAS Y POSTULADOS FINALES 
 
-¿De qué cuestión alivia al musicoterapeuta suponer que la musicoterapia tiene y puede gratificar? 
-Si partimos de la frase "La música es ideal para...", ¿qué es importante, lo que la música le ofrece al viejo, o lo que es ideal para el musicoterapeuta? ¿Para qué es “ideal” la música? , de quién es la pregunta y de quién es la respuesta? 
-¿Cuáles son las cosas que suceden inevitablemente cuando un viejo se acerca a la música? (Mal que les pese a nuestros objetivos desde algún ideal) 
1) Propongo escuchar las preguntas y respuestas del individuo que envejece y es institucionalizado, en vez de escuchar las propias, las de las instituciones, las de las comunidades científico-filosóficas que detentan el poder y el estatus en nuestra sociedad o tal vez escucharlas para ver que clase de mitología sostienen. 
2) Propongo investigar qué preguntas del musicoterapeuta podrían ayudar a ver con más claridad lo mencionado en el punto 1) y cuáles serían ineludibles. 
3) Propongo investigar qué preguntas del musicoterapeuta ocultan e impiden poder ver con más claridad lo mencionado en el punto 1).  
4) Propongo investigar cómo la música opera cuando se encuentra con el geronte institucionalizado, de cómo él opera con ella, de cuál es nuestro lugar en dicha operación.  
5) Propongo investigar si el recurso musical puede estar o no al servicio de todas las preguntas y las repuestas que cada individuo que atraviesa por el proceso de envejecimiento, y es institucionalizado, transita, y luego qué elementos son inevitables y qué elementos son elegidos. 
6) Sostengo que las preguntas y respuestas desde el ideal moral, respuestas siempre universales, son obstáculos para presenciar las operaciones reales entre el viejo y la música.  
7) ¿Cuál es el origen de la necesidad del musicoterapeuta para encontrar respuestas universales? ¿Cuáles son los beneficios secundarios para dicho musicoterapeuta? 
8) El modelo moral de salud que impone un ideal de vejez: viejo bueno, alegre, y lindo, impone también un ideal de música: música linda, alegre, o buena.  
9) ¿Quién sabe como enfrentar la vejez? ¿Quién sabe como enfrentar la muerte? ¿Quién sabe qué le hace bien al viejo, qué es lo que necesita? ¿Qué le da la música? 
 
Andrea Mariana Barreto                                                                         
musicoterapeuta                                                                       
Noviembre de 1997.   
Bibliografía   
Beauvoir, Simone  de ;  “La Vejez” ; Ed. Sudamericana, 1970.  
Bright, Ruth; “La Musicoterapia en el tratamiento geriátrico”; Ed. Bonum, 1991.                               
Freud, Sigmund; ____“Malestar en la Cultura”. T XXI; Ed. Amorrortu, 1978.                             ____“El Porvenir de una Ilusión”. T XXI; Ed. Amorrortu, 1978.  
Gauna, Gustavo;  “Entre los sonidos y El silencio”; Ed. Artemisa, 1996.  
Manonni, Maud; “Lo nombrado y lo Innombrable”; Ed. Nueva Visión, 1992.  
Papalía, Mónica;  “Escritos sobre Música, Musicoterapia y Educación”; Ed. Taxco, 1996.  
R. Espada, Gustavo; _____   “La Estética de lo Sano” ; Ponencia III Foro para el Equipo de Salud de Oncología y Sida; sd.  _____  “Ceremonias de Conocimiento”; Ponencia Jornadas de Amura, 1993.     _____  “El Extranjero”; Ponencia Jornadas Amura, 1994 _____   “Los Espejos de Sonidos”; Ponencia, Jornadas Amura, 1995.   
Rowell, Lewis; “Introducción a la Filosofía de la Música”; Ed. Gedisa, 1985.  
Ruud, Even ; “Los caminos de la Musicoterapia”; Ed. Bonum, 1992.  
Thayer - Gaston, E; “Tratado de Musicoterapia”, Ed. Paidós, 1993. 
 
Bibliografía consultada   
Aristóteles; “Gran Ética”; Ed. Aguilar, 1975.  
Ariés, Philippe;  “El hombre frente a la muerte”; Ed Taurus, 1983. Freud, Sigmund; _____ “De guerra y muerte”;  Temas de Actualidad.  (Tomo XIV) Ed. Amorrortu , 1978.  _____  “La Transitoriedad” (Tomo XIV)  Ed. Amorrortu, 1978.  
Lacan, Jacques;  “La Ética del Psicoanálisis”- Seminario VII; Ed. Paidós, 1988. 
Mordkowski –Testa; “Técnicas en Musicoterapia”; Ed. Tekne, Sd.  
Salvarezza, Leopoldo; “Psicogeriatría”; Ed. Paidós, Sd. 
Serroni - Copello, Raúl; “La Tensión esencial en Psicología”, Sd. 
Vidret, Marcos; “La dinámica de los duelos en ancianos  institucionalizados y su abordaje musicoterapéutico”; Ponencia Jornadas Amura., 1995.                                                                                       
* En la revisión (2018) se ha decidido no modificar la terminología “gerontes”  empleada en el año original del escrito (1997), a pesar de ya estar en desuso, para respetar la historicidad de la escritura. En la actualidad ha sido reemplazada por “Personas o adultos mayores"

Artículo de El periódico - Jordi Jauset

La música no es un entretenimiento

Entiendo perfectamente, y suscribo, la indignación de los profesionales de la educación con relación a la práctica supresión de la música como materia obligatoria en la educación primaria. Los países más avanzados invierten e insisten mucho en la importancia de la educación musical, especialmente en las etapas de mayor plasticidad neuronal, como es la preescolar. La razón no es caprichosa, sino científica, y obviarlo implica un gran desconocimiento de los avances actuales de la neurociencia.

La música y el lenguaje comparten áreas cerebrales de proceso, por lo que el aprendizaje y desarrollo de las capacidades lingüísticas pueden ser potenciados por la educación musical, según constatan diferentes estudios en universidades de prestigio. Pero la propia estructura temporal de la música también incide en otras áreas cerebrales relacionadas con el ritmo, como las motoras, que intervienen en la planificación y ejecución de nuestros movimientos corporales. Es curioso que cuando falla el ritmo interno que los gobierna, este puede estimularse y sincronizarse con un ritmo externo (sonoro o musical), siendo de gran ayuda en la neurorehabilitación motora.

Una educación temprana musical no debería tener el objetivo principal de formar virtuosos instrumentistas, sino de ofrecer una formación integral y como herramienta de estímulo para facilitar la implementación de otras habilidades (verbales, motoras, matemáticas...) que, sin duda alguna, serán de gran utilidad en el futuro currículo del estudiante.

La música no es un entretenimiento, es mucho más: cultura, emoción, matemática, juego, tiempo, belleza, recuerdo, terapia, ritmo... En épocas antiguas fue la base común de todas las enseñanzas y aquellos países que conservan esta idea obtienen evidentes resultados de un menor fracaso escolar. Dar la espalda a la ciencia no es la mejor manera de avanzar y conseguir la sociedad que todos nosotros anhelamos.

@jordijauset

La música como terapia para sobrevivir

vozpopuli.com   Esther Arroyo

La música ha adquirido un carácter científico y su empleo como tratamiento no farmacológico está cada vez más implantado en el ámbito socio sanitario. Estudios demuestran cómo la musicoterapia alivia el sufrimiento físico y psíquico de pacientes que padecen patologías crónicas y degenerativas que provocan dolor y ayuda a tratar problemas de tipo cognitivo y conductual. Más de 2.000 titulados en España se han formado en esta disciplina.

Decía Miguel de Cervantes que “la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu”. Hoy, la creencia del célebre escritor sobre los efectos beneficiosos de la música en las personas está avalada por innumerables estudios nacionales e internacionales y su aplicación tiene carácter científico. En España, la musicoterapia fue introducida en el ámbito académico en la década de los 60 y actualmente ya hay más de 2.000 profesionales formados en la materia, siendo cada vez más numerosas las instituciones y centros hospitalarios que colaboran en la investigación y desarrollo de esta disciplina e incorporan estas técnicas a sus equipos y unidades para contribuir al bienestar de pacientes que sufren trastornos o patologías en el plano educativo, clínico o social.

El musicoterapeuta trabaja en todos aquellos ámbitos en los que la música, aplicada como terapia no farmacológica puede mejorar algún aspecto de la vida de una persona, desde aquellas que presentan dificultades de aprendizaje, problemas de adaptación o trastornos cognitivos a las que han de enfrentarse a una enfermedad degenerativa o algo tan agresivo como el cáncer. Hay mucha literatura científica al respecto y los estudios arrojan buenos resultados de la aplicación de la musicoterapia no sólo en las fases de diagnóstico, fase paliativa y tratamiento, sino también en mujeres supervivientes del cáncer de mama.


Coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer de Mama, este fin de semana se celebra en Barcelona el V Congreso Nacional de Musicoterapia. Allí, profesionales de distintas áreas han puesto de relieve la importancia de la música como instrumento terapéutico, ya que en los últimos años la formación en musicoterapia ha contribuido al reconocimiento de esta especialidad. Los primeros estudios se impartieron en la Universidad Autónoma de Barcelona y a raíz de ahí fueron siendo cada vez más solicitados, primero desde el ámbito educativo a mediados de los 90 y después en la década pasada desde el ámbito sanitario, campo que se ha abierto enormemente a esta terapia gracias en gran medida a la investigación sobre la materia. Así lo explica a Vozpópuli María Jesús del Olmo, directora del programa de musicoterapia del Hospital de la Paz (Madrid) y una de las expertas que luchan por lograr la regulación de la profesión y el reconocimiento del rigor, las competencias y las habilidades que tiene que tener un musicoterapeuta.

En España, los estudios de musicoterapia consisten en un máster de posgrado al cual pueden acceder profesionales con estudios previos en los campos en los que se va a aplicar, tales como la Pedagogía, Psicología, Terapia Ocupacional, Educación Especial, Geriatría, Enfermería y ámbito sanitario en general, aunque la formación musical y el manejo de los elementos musicales son más importantes que los conocimientos sanitarios, remarca María Jesús del Olmo. En estas áreas cada vez son más quienes apuestan por esta especialidad, sin embargo, el número de titulados que ejerce aún es escaso y todavía hay una gran distancia respecto a otros países europeos o Estados Unidos, donde el estudio de esta disciplina es una licenciatura. Del Olmo, también cofundadora de la fundación Musicoterapia y Salud, reconoce que “nosotros aún no estamos preparados socialmente, pero cuando esté más extendida sí podrá hacerse del estudio de esta terapia toda una carrera universitaria”. Pese a la ventaja de otros países, el nivel de aceptación de esta técnica en España es muy elevado. "En 13 años no me he encontrado con ningún paciente o familiar que rehusara recibirla".


No obstante, “el cambio ha sido impresionante”, explica a este diario la psicooncóloga y musicoterapeuta Patricia Martí. Ella lleva 20 años dedicada a esto y trabaja como musicoterapeuta en la Fundació Oncolliga, que desde 2005 ha ofrecido este tipo de tratamiento como un recurso más para sus usuarios. Y la Sanidad Pública, ¿confía en la música para tratar a sus enfermos? “Al tratarse de una terapia complementaria -añade Martí-, hay otras que pueden tener más prioridad pero cada vez es más conocida y está más enraizada” gracias en buena medida a la financiación tanto pública como privada. El Hospital Infantil Miguel Servet, los Hospitales Nisa, el Hospital de la Paz, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, el Hospital de l’Esperança, el Instituto Guttmann, Sanitas Residencial, la Unidad de Hematología y Oncología Pediátrica (UHOP) de HM Montepríncipe o el servicio de Pediatría del Complejo Hospitalario de Toledo, cuentan con estos profesionales para beneficiar a sus pacientes.

Así influye la música en los pacientes

El Hospital Universitario La Paz de Madrid ha realizado recientemente un estudio comparativo en sobre el efecto de una intervención con musicoterapia para mujeres con cáncer de mama durante la sesión de quimioterapia. El estudio, llevado a cabo por la musicoterapeuta Mireia Serra Vila, realizó sesiones musicoterapéuticas en varios ciclos de la quimioterapia. Los objetivos principales del uso de la música como instrumento terapéutico fueron, en mayor medida, relajar, distraer y focalizar, socializar y, finalmente, expresar las emociones de las pacientes. La investigación ha demostrado que, a corto plazo, la ansiedad, el nerviosismo, la percepción del dolor y la depresión de las pacientes se redujo tras la sesión de quimioterapia, y mejoró ciertos síntomas asociados al tratamiento, como es la pérdida de apetito.


Las terapias pueden ser a nivel individual, pero lo más frecuente es que las sesiones sean grupales, de forma que las asociaciones, fundaciones y hospitales que aplican estas terapias puedan optimizar recursos y llegar a más pacientes. Según comenta a este periódico Martí, en el caso del cáncer de mama, con una elevada tasa de supervivencia, “el objetivo fundamental es ayudar a adaptarse tanto a la enfermedad como al tratamiento de una manera no invasiva mediante la relajación, la reflexión y la expresión de las emociones”.

Sin embargo, el trabajo de los musicoterapeutas al respecto no se limita únicamente a ofrecer un tipo de música determinado para favorecer la relajación de los enfermos de cáncer. Tal y como puntualiza la profesional consultada, “es muy importante el carácter activo y la implicación de la persona”.

Es muy recomendable que los enfermos participen en técnicas de carácter activo como tocar un instrumento de fácil manejo, imitar patrones rítmicos, cantar letras significativas o probar con la composición musical. Todas estas prácticas, explica la musicoterapeuta, “fomentan la creatividad, lo que ayuda a los pacientes aprender a buscar alternativas a los problemas, a desbloquearse y descubrir cosas de las que son capaces”. El estado de ánimo se ve modificado y se traduce en una sensación de bienestar, concluye.

El párkinson es otras de las afecciones que la música ayuda a afrontar. Diversos estudios internacionales han demostrado que la música permite reactivar zonas del cerebro "apagadas" por la enfermedad y se han observado mejoras significativas en personas que escuchan música con frecuencia y que repiten sus estructuras mentalmente mientras desarrollan una actividad motora.

Todo el cerebro está dedicado a la música

Sinc la ciencia es noticia - Robert Zatorre: catedrático de Neurología y Neurocirugía de la Universidad McGill

El argentino Robert Zatorre es cofundador del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound (BRAMS) en Canadá y uno de los mayores expertos mundiales sobre cómo el cerebro procesa la música y produce emociones. De joven quería ser organista pero se dio cuenta que sería mejor científico. La canción del verano no le llama mucho la atención.

¿Por qué hacemos música?

No tenemos la respuesta. Pero junto con el lenguaje, es una seña de identidad de todo ser humano.


¿Y es exclusiva de los seres humanos?

Totalmente. Hay algunos especialistas que hablan de música para referirse al canto de los pájaros, pero yo creo que no es lo mismo. La canción de las aves tiene como función la defensa del territorio y, que yo sepa, nadie se pone música en su casa con el objetivo de ahuyentar al vecino. Además, desde un punto de vista neurológico, el cerebro de los pájaros y el de los mamíferos no tiene nada que ver. Ni siquiera el cerebro de animales más cercanos a nosotros, como el chimpancé, tiene ninguna función musical.


¿Qué funciones tiene?

Muchas y muy valiosas. Para empezar es universal. No existe ni ha existido cultura humana que no tenga música. Pensemos en bodas, fiestas, entierros… Es impensable que exista un rito social o un momento importante en la vida sin música. Su función principal es la de cohesión social ya que a través de ella el grupo se siente unido en un acto o en un estado de ánimo, como pasa con los himnos nacionales y de fútbol. Otra función no menos importante es la del vínculo emotivo que crea entre la madre y el hijo. La música modula el estado de ánimo de un bebé ya que este responde muy temprano a ritmos y armonías.


¿Así como el lenguaje tiene áreas especializadas en el cerebro, la música también?

No me gusta hablar de zonas especializadas porque creo que todo el cerebro está dedicado a la música. Pero sí hay algunas. Por ejemplo, con técnicas de neuroimagen hemos observado neuronas en la corteza auditiva que responden a la altura tonal. Los pacientes con lesiones en esta región tienen ‘amusia’, se dan cuenta del volumen y la duración de una nota, pero no del tono. No reconocen las canciones y no saben por qué a la gente le gusta tanto la música.

“La mente predice la nota que viene y evalúa si es la esperada, entonces hay dos ‘disparos’ de dopamina, la molécula del placer: el primero, durante la tensión de un acorde, y el segundo en su resolución”


¿Alguna región ‘musical’ más?

En paralelo con la zona de Broca, relacionada con el lenguaje, existe una región frontal que es muy importante para unir los sonidos en el tiempo. Para entender una canción es necesario un circuito que establezca relaciones entre las distintas notas. El cerebro trabaja con la música igual que con el lenguaje. Los sonidos individuales no representan nada, pero sí la relación entre ellos: las notas forman acordes, que forman melodías, que forman temas…


En lenguaje tenemos estructuras comunes en todos los idiomas. ¿Pasa lo mismo en la música?

Existe la sintaxis musical. En lenguaje hablamos de probabilidades en el sentido de que uno puede predecir de antemano cuál va a ser la siguiente palabra de una serie. Por ejemplo, si yo digo “Tengo mucha sed y me gustaría una copa de…”, existen varias opciones para completar la frase, pero la palabra “perro” no está entre ellas. En música pasa lo mismo. Si yo toco cuatro acordes, el quinto no puede ser cualquiera. Depende del que yo elija, tú me dirás sin dudar: “Te has equivocado”. Esto sucede en todas las culturas, pero es específico de cada una de ellas, ya que la sintaxis es particular de cada sistema musical.


En su último estudio usted afirma que cuando escuchamos música estamos continuamente creando expectativas. Y que si estas se materializan, nos produce placer.

La investigación de mi grupo se centra en las emociones musicales. Nuestra mente está continuamente haciendo predicciones de la nota que viene y evaluando si se corresponde o no a lo esperado. Hemos descubierto que estas dos fases se relacionan con dos ‘disparos’ de dopamina, la molécula del placer, en distintas zonas del cerebro. El primero sucede durante la tensión de un acorde, y el segundo en su resolución, que es cuando llega el placer.


¿Además de provocar placer, la música tiene alguna aplicación como terapia?

Sí y además hay mucho interés en este tema. Por ejemplo en pacientes con afasia, que tienen problemas para hablar a causa de una lesión cerebral. Se ha demostrado que cantando les salen las palabras que no les salen hablando. También se aplica a enfermos de Parkinson, a quienes les cuesta mucho empezar y continuar una acción, como por ejemplo caminar. Una estrategia muy fácil para ayudarlos es ponerles música con mucho ritmo y esto les facilita enormemente el movimiento.

“El cerebro trabaja con la música igual que con el lenguaje y existe una sintaxis musical particular para cada cultura”


¿Y a qué es debida esta mejora?

El sistema motor y el auditivo tienen una conexión muy particular, por eso el baile va de la mano de la música en todas las culturas. También los soldados marchan con más facilidad siguiendo un ritmo. Esta conexión no existe entre el sistema motor y la visión. Si miras el péndulo de un reloj no te pones a moverte de lado a lado sin querer, pero cuando escuchas música tu cuerpo reacciona de manera inevitable.


¿La conexión entre el sistema motor y el auditivo es la responsable de que podamos tocar instrumentos?

Los dos sistemas han de estar finamente sintonizados para poder hacerlo. Lo maravilloso es que para llegar a este nivel se producen cambios tanto en la función como en la anatomía del cerebro: se crean nuevas conexiones neuronales. Esta habilidad del sistema nervioso de cambiar su estructura según las necesidades la llamamos plasticidad cerebral. Ya lo predijo Ramón y Cajal en 1908 sin ninguna prueba, pero ahora lo podemos medir y observar sin cortarle la cabeza a nadie. Sabemos que un músico tiene ciertas regiones del cerebro más desarrolladas de lo normal.


¿Es cierto que los ciegos oyen mejor?

Algunos sí que tienen las funciones musicales y de percepción del sonido en el espacio más desarrolladas. Es un ejemplo increíble de plasticidad porque en estos individuos hay una reorganización cerebral masiva y la región dedicada a la vista se dedica a procesar el sonido. Esta región visual que no recibe ningún estímulo, en vez de atrofiarse o morir, se reaprovecha para nuevas funciones.


¿Esto puede tener repercusión terapéutica?

Ahora estamos estudiando cómo, dónde y por qué ocurre esto. Si podemos comprenderlo en los ciegos, tal vez lo podamos aplicar a pacientes con otros trastornos neurológicos. Quizás en 10 ó 20 años podamos reentrenar regiones averiadas y hacer que retomen su función.

Saludadiario.es Trastornos musicales

Artículo de Vanessa Vannay. Viernes 6 de marzo 2015

El procesamiento cerebral normal del sonido y la música implican la interacción de muchas funciones físicas, neurológicas y emocionales. Cuando el cerebro no procesa correctamente la información sonora que llega desde el sistema auditivo, hablamos de trastornos musicales. Son patologías que tienen un alto impacto en la calidad de vida de las personas que las padecen.

En el artículo pasado te hablé de las AMUSIAS y la incapacidad de emocionarse con la música. En esta  entrega te describo brevemente otras clasificaciones relacionadas.

La epilepsia musicogénica es un tipo de epilepsia no muy común que se caracteriza por la descarga eléctrica anormal del sistema nervioso, y provoca la aparición de ataques bruscos y pérdida del conocimiento. Suele presentarse en la edad adulta (mayormente en las mujeres).

En general, la crisis se desencadena al escuchar música, con ciertos y determinados parámetros del sonido, como la altura, la intensidad, timbre, características muy significativas, como quién canta o el ritmo que suene y el impacto emocional que puede suscitar dicha música. Se han estudiado y puntualizado crisis epilépticas musicogénicas con casi todos los géneros musicales y los resultados advierten que la persona no sufre ninguna convulsión en ausencia de la música.

El tratamiento es farmacológico, mediante antiepilépticos y la evitación del factor desencadenante. Cuando, por la gravedad del caso, los fármacos no hacen el efecto correspondiente, se recurre a la neurocirugía, extrayendo el trozo de cerebro que provoca la crisis.

Las alucinaciones musicales están definidas como un trastorno en el procesamiento de sonidos complejos. La persona escucha sonidos sin ninguna fuente externa que lo ejecute. La música estádentro de su cabeza, siendo constante y recurrente. Prevalece en pacientes ancianas, y la mayoría de las melodías que escuchan tienen que ver con las escuchadas en su juventud. 

Estas alucinaciones no son psicóticas, y están asociadas a un trastorno neurológico y al de sordera. Para diagnosticarlas, se evalúa desde el contexto otorrinolaringológico, el neurológico y el psiquiátrico. Pueden ser alucinaciones funcionales (trastornos psicopatológicos sin daño cerebral) y orgánicas (lesiones cerebrales y/o del oído), y aparecen debido a los efectos secundarios de algunos medicamentos, lesiones vasculares cerebrales, sordera, etc.

No hay un tratamiento que cure las alucinaciones musicales, por tal motivo, se evitan aquellos factores que las provocan y se emplean algunos fármacos específicos.

La distonía focal en los músicos o calambre del músico es una contracción involuntaria de los músculos que origina la pérdida de la coordinación de los dedos de la mano. Podemos observar torsión, posturas anormales y movimientos involuntarios. Pueden afectar a uno o varios sectores del cuerpo, de ahí que puedan ser focales, multifocales, segmentarias y/o generalizadas, etc.

Esta alteración la padece el 1% de los músicos profesionales que están largas horas expuestos a la repetición de su práctica musical; se produce por una afectación funcional o anatómica del córtex sensorial. Su aparición es gradual.

El tratamiento se basa en potenciar las conexiones neuronales que aún permanecen sanas e introducir férulas adaptadas, buscando la funcionalidad del movimiento al ejecutar el instrumento musical. Otra de las opciones es combinar lo anterior con la infiltración de la toxina botulínica, que actúa relajando el músculo. El apoyo emocional es fundamental, ya que existen casos graves en los cuales los músicos han tenido que cesar su actividad profesional.

Si detectas alguna anomalía cuando escuchas música, si observas que no la disfrutas igual que antes, consulta a los profesionales de la salud.

(INFOGRAFÍA: Vanessa Vannay)

Articulos de musicoterapia
Biblioteca Virtual Comunitaria - Artículos de Musicoterapia

Descubre como afecta al cerebro tu canción favorita

Un estudio revela los efectos en el cerebro de nuestras melodías preferidas. Los resultados se han publicado en Scientific Reports, una de las revistas de la editorial Nature

El ISO en musicoterapia
El cerebro y tu canción

Público.es 29/08/2014

Los primeros acordes de nuestra canción favorita desencadenan un patrón común de actividad cerebral -se generan pensamientos y recuerdos­- independientemente de la persona que disfrute de la melodía. Sin embargo, hasta ahora no se conocía cómo se produce dicha activación en el cerebro. Los hallazgos, publicados este jueves en Scientific Reports, una de las revistas de la editorial Nature, podrían explicar por qué diferentes personas describen sentimientos y recuerdos similares al escuchar su pieza musical favorita, tanto si es una composición de Beethoven o Eminem.

Para entender por qué la gente tiene experiencias comparables, el grupo de investigación estadounidense evaluó las diferencias en las redes funcionales del cerebro (utilizando imágenes de resonancia magnética funcional, fMRI) en 21 personas que escucharon diferentes tipos de música, incluyendo rock, rap, y melodías clásicas. Los científicos identificaron modelos consistentes de la conectividad cerebral asociada a las canciones favoritas y demostraron que un circuito importante en los pensamientos introspectivos -la red neuronal por defecto (Default Mode Network o DMN, en inglés)- se conecta más cuando se escucha la música preferida.

Como explica a Sinc Jonathan Burdette, profesor del Centro Médico Wake Forest Baptist (EE UU) y uno de los principales autores del estudio, "aunque no entendemos completamente lo que hace la DMN, es probable que tenga un papel importante en la determinación de quiénes somos y cómo encajamos en el mundo". Los expertos se refieren a esto como pensamientos autoreferenciales. Según los autores, los resultados fueron inesperados "dado que las preferencias musicales son fenómenos individualizados y que la música puede variar mucho en complejidad rítmica, presencia o ausencia de la letra, consistencia, etc.".

 

Canciones favoritas, viejas emociones

El trabajo pone de manifiesto que la escucha de una canción favorita altera la conectividad entre las áreas cerebrales auditivas y el hipocampo, una región responsable de la memoria y la consolidación de las emociones. Los expertos comprobaron así que al oír las melodías favoritas se produce una desconexión de las áreas de procesamiento de sonido del cerebro en las zonas de codificación de la memoria de dicho órgano. "Esto se debe probablemente a que al escuchar nuestra música favorita, no estamos creando nuevos recuerdos. Más bien, estamos aprovechando recuerdos y viejas emociones", subraya Burdette.

Para los autores, estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones en la terapia musical, sobre todo en la elección apropiada de la música capaz de involucrar a los circuitos cerebrales dañados.

La música tiene un impacto biológico en el envejecimiento cerebral

Un estudio arroja las primeras evidencias del efecto del entrenamiento musical de larga duración en la actividad neuronal

Los retrasos en el ritmo neuronal vinculados al envejecimiento no son inevitables y pueden eludirse o reducirse con entrenamiento musical, según se desprende de un estudio reciente en el que se ha analizado la relación entre música y cerebro. En un experimento realizado, se comprobó que músicos ancianos eran capaces de procesar un discurso, desarrollado en un entorno ruidoso, con la misma eficiencia que personas jóvenes. El hallazgo sugiere que el entrenamiento musical sería una herramienta eficaz para la potenciación de la plasticidad cerebral. Por Yaiza Martínez.

 

Esta investigación es la primera que proporciona evidencias biológicas de que la experiencia musical a largo plazo afecta al proceso del envejecimiento humano, publica la Universidad Northwestern en un comunicado.

 

Efecto de la música en el sistema nervioso

 

Las evidencias fueron recopiladas a partir de las mediciones de las respuestas cerebrales automáticas de músicos jóvenes y mayores, así como de adultos que no eran músicos, ante los sonidos de un discurso.

 

Las mediciones, llevadas a cabo por investigadores del Auditory Neuroscience Laboratory de dicha Universidad, demostraron que el ritmo neuronal de los músicos más ancianos presentaba una ventaja.

 

Según explica la neurocientífica Nina Kraus, co-autora del estudio, en este sentido, “los músicos más ancianos no sólo superaron a las personas de su misma edad que no eran músicos, sino que además decodificaron los estímulos sonoros tan rápida y acertadamente como los adultos más jóvenes, que no eran músicos”.

 

Los resultados obtenidos refuerzan la idea de que experimentar activamente los sonidos, en el transcurso de nuestra vida, tiene un profundo efecto en el funcionamiento del sistema nervioso, asegura la investigadora.

 

Kraus, profesora de ciencias de la comunicación en la Escuela de Comunicación, y de neurobiología y fisiología en el Weinberg College de Artes y Ciencias de dicha universidad, ha publicado, junto a otros colaboradores, los resultados de la presente investigación en la revista especializada Neurobiology of Aging.

 

También ayuda a la memoria

 

Los investigadores señalan que, a partir de los hallazgos realizados, se demuestra que el entrenamiento musical intensivo, incluso en las etapas avanzadas de la vida, podría potenciar el procesamiento mental de cualquier discurso y, como consecuencia, incrementar la capacidad de los ancianos para comunicarse en entornos acústicos complejos o ruidosos.

 

Los adultos mayores suelen tener problemas para distinguir palabras en estos contextos porque la reducción del ritmo neuronal vinculada al envejecimiento les impide decodificar bien los sonidos.

 

En este sentido, la música podría serles de ayuda ya que, según Kraus, “la experiencia musical afecta selectivamente al cronometraje de elementos de sonido importantes para la distinción de las consonantes”.

 

En estudios previos, Kraus y sus colaboradores del Auditory Neuroscience Laboratory se habían analizado ya por extenso los efectos de la experiencia musical en la plasticidad cerebral, a lo largo de toda la vida, en entornos clínicos y corrientes, así como en medios educativos.

 

En estos análisis fueron constatados otros efectos positivos de la música sobre el cerebro, como que ésta puede reducir la pérdida de memoria vinculada al envejecimiento.

 

La presente investigación fue llevada a cabo midiendo la respuesta neuronal automática a los sonidos del discurso de 87 adultos de habla inglesa, nativos, y con una audición normal. Las mediciones se hicieron mientras los participantes veían un vídeo.

 

Los voluntarios músicos habían empezado a estudiar música antes de los nueve años, y habían estado implicados en actividades musicales constantes durante toda su vida. Los voluntarios que no eran músicos habían estudiado música durante tres años como máximo.

 

El cerebro y la música

 

En los últimos tiempos, hemos sabido de otras investigaciones centradas en el efecto de la música sobre el cerebro humano.

 

Por ejemplo, en 2011, un estudio llevado a cabo por científicos de la York University de Canadá, especializados en el aprendizaje, la memoria y el lenguaje de los niños, constataron que la música puede potenciar el aprendizaje de niños de preescolar.

 

Por otra parte, en 2008, una investigación realizada por especialistas de la Harvard Medical School de Boston reveló que los niños que tocan un instrumento una media de dos horas y media a la semana desarrollan un 25% más el cuerpo calloso, la zona que conecta los dos hemisferios cerebrales y que ayuda a la coordinación de ambas manos.

 

Dados los resultados de diversas investigaciones al respecto, en 2009, investigadores de la Universidad de Zurich señalaron que la plasticidad cerebral que propicia la música podría ser aprovechada para desarrollar terapias destinadas a mejorar las habilidades cognitivas.

 

Concretamente, los científicos propusieron entonces utilizar la música en la terapia neurofisiológica, por ejemplo para mejorar las habilidades lingüísticas, la memoria o los estados de ánimo de las personas.

 

La música sería útil para este fin debido a que las regiones cerebrales implicadas en la práctica musical se utilizan también para otras funciones, como la memoria o el lenguaje. Cualquier mejora que favorezca la música en estas áreas del cerebro, favorecería, por tanto, las capacidades en otros campos del conocimiento.

 

¿Cómo influye la música en nuestra percepción del tiempo?

La música adecuada puede ayudar a mejorar nuestra productividad, a aumentar nuestro rendimiento físico, o incluso a sincronizarnos con otras personas. En este artículo hablaremos de un efecto musical más sutil, el cambio de nuestra percepción temporal.

 

Aunque pensemos que el tiempo pasa igual para todos, realmente es una ilusión producida por nuestro cerebro. Pensemos en los días que hacemos algo divertido o los días aburridos. Las horas pasan más rápido o más lento de manera subjetiva. Si preguntamos a un grupo de voluntarios cuanto tiempo llevan esperando en una sala, el tiempo que dirán dependerá más de lo entretenidos que estaban en la misma.

 

Con este ejemplo, queda claro que nuestra actitud emocional influye en nuestra percepción del tiempo, pero la explicación de este fenómeno es mucho más compleja. El tiempo es algo continuo, no se divide en horas, minutos y segundos como hacemos creer. Estas unidades son divisiones hechas para nuestro entendimiento. En el cerebro el tiempo es continuo pero también necesita hacer pequeñas divisiones de tiempo para trabajar, para ello tiene grupos de neuronas llamados osciladores.

 

Los osciladores son grupos de neuronas que se activan siguiendo un ritmo concreto, y propagan esta activación rítmica a todo el cerebro. Dicho de otra manera, actúan como un metrónomo natural. Las neuronas sometidas a este ritmo procesan la información sincronizándose entre ellas como los instrumentos de una orquesta. En la corteza prefrontal, la influencia de los ritmos más rápidos genera nuestra percepción del tiempo.

 

Existen diferentes osciladores en diferentes regiones de nuestro cerebro, y no todos funcionan a la vez. Por ejemplo, en una región llamada septo se genera el ritmo theta, que activa a las neuronas asociadas aproximadamente cuatro veces cada segundo, pero solo sucede si caminamos o soñamos. Si estamos quietos este ritmo desaparece de nuestro cerebro, por lo que se cree que está implicado en la orientación espacial de lugares, ya sean físicos o imaginarios. Otros generadores generan ritmos muy lentos que nos permiten tener ciclos de sueño de 24 horas y regulan el ritmo circadiano; y otros más rápidos que se encargan de recoger la información visual de la vista (y son las culpables de que los perros se aburran viendo la televisión).

 

Existen enfermedades en las cuales estos generadores se rompen y los ritmos cambian. Uno de los casos clínicos más extremo es el de un paciente que tras una embolia en la corteza prefrontal notaba que el mundo iba más rápido de lo normal. Curiosamente, para los que lo observaban sus movimientos y habla eran más lentos. Este caso es una de las pruebas que indican que cambiando estos metrónomos internos podemos cambiar nuestra percepción del tiempo a nivel global. En la actualidad se ha comprobado que en enfermedades como Parkinson, esquizofrenia o déficit de atención hay un cambio en la percepción temporal, haciendo que estos enfermos sientan el paso del tiempo de manera diferente.

 

Se ha comprobado mediante diferentes estudios que la música es capaz de cambiar la percepción subjetiva del tiempo. No se conoce de manera exacta el mecanismo, pero se cree que el ritmo de la música influye en los osciladores naturales haciendo que varíen su funcionamiento.

 

Existen estudios en los cuales se demuestra que comemos más rápido en un restaurante si ponemos una música con una velocidad más elevada. En 2004, un estudio de la Fundación del Club de Automovilismo comprobó que la música más peligrosa para conducir es la Cabalgata de las Valkirias de Wagner, ya que su ritmo provoca la sensación de lentitud del coche y nos anima a pisar más el acelerador. Se han realizado estudios más serios con voluntarios a los que se les pregunta cuánto tiempo pasa mientras realizan una tarea con un ritmo concreto de fondo, si el ritmo es más acelerado percibirán el tiempo más rápido de lo que realmente es.

 

Aunque recientemente empecemos a investigar las bases neurológicas de la percepción temporal, parece que este fenómeno es especialmente conocido entre los compositores de música clásica. Hay compositores especializados en jugar con la percepción del tiempo del oyente al escuchar una de sus obras, por ejemplo Antón Bruckner es famoso por sus sinfonías de más de una hora de duración que parecen más cortas al ser escuchadas). Otro compositor, Anton Webern, incluso se engañó a sí mismo al considerar que su obra Variaciones para Orquesta duraba 20 minutos, cuando en realidad solo eran siete.

Estos compositores juegan con el ritmo de sus piezas musicales, haciendo que nuestro cerebro acabe modificando sus propios metrónomos internos durante el tiempo que dura la obra. Cuando nuestra corteza cerebral se sincroniza a un ritmo más lento del normal, favorecemos la sensación de bienestar y de “no pensar en nada”, algo que en la actualidad llamamos mindfulness.

 

En resumen, si quieres hackear el ritmo de tu cerebro, la música es una buena aliada. No necesitas más que escuchar música clásica para notar como tus horas se vuelven minutos. 

Escuchar la música de la mente, ahora una realidad

Una banda de músicos discapacidados en colaboración con DJ Fresh logran desarrollar música a través de la mente utilizando auriculares especiales que leen las ondas cerebrales.

Con ayuda de los dispositivos de electroencefalografía que pueden leer las ondas cerebrales, el equipo improvisado logró crear una pista músical. En el equipo de dispositivos inteligentes figuran auriculares que leen la información de la corteza cerebral.

Según los desarrolladores, la nueva tecnología no se limita a leer ondas cerebrales, sino que también reconoce los movimientos faciales. Esto abre la posibilidad de duplicar las señales, lo que acerca más el proceso de creación de la música al proceso de tocar un instrumento real.

El proyecto recibió el apoyo de la institución Queen Elizabeth Foundation, por lo que todos los ingresos del proyecto irán destinados a personas con discapacidad en el Reino Unido.

Marcos Rowland, Jo Portois y Andy Walker son músicos físicamente discapacitados y no pueden tocar instrumentos comunes, pero han participado en la creación del proyecto ‘Mindtunes’. DJ Fresh actuó como principal creador y director de orquesta.

Musicoterapia, sonidos que curan

Las terapias creativas forman parte del ámbito de la salud y ayudan a contrarrestar el cáncer en niños

Artículo publicado en el periódico "Laprovincia.es" Las Palmas - 13/8/2013

 

Camino Bengoechea, musicoterapeuta en la unidad de Oncología Pediátrica del Hospital Montepríncipe (Madrid), una de las que tiene mayor tasa de supervivencia de Europa, afirma en una entrevista con EFE que el arte "contrarresta" el cáncer y ayuda a los niños a superar la enfermedad y a ser adultos sanos.

Bengoechea, que participa en Vitoria en el III Congreso Nacional de Terapias Creativas, forma parte del equipo de la doctora López Ibor en el Hospital Montepríncipe, que ha conseguido unatasa de curación del cáncer en niños y adolescentes del 84 por ciento.

La musicoterapeuta vallisoletana explica que cada vez son más los hospitales españoles que incorporan estas técnicas a sus equipos y unidades, aunque todavía hay una gran distancia con países como Dinamarca, Estados Unidos o Inglaterra.

Para un niño enfermo de cáncer construir instrumentos durante su estancia en el hospital, cantar, componer o pintar su propio retrato supone "conectar" con su aspecto vital y "contrarrestar" el cáncer, que es una enfermedad que "deconstruye".

Además, se consigue que la enfermedad no sea un paréntesis en la vida del niño y que vea este período como "una oportunidad de aprendizaje" y de incorporar nuevas experiencias para afrontar una adversidad en el futuro.

La musicoterapia forma parte del diagnóstico del cáncer, del tratamiento y del seguimientoposterior hasta que un día, el niño recibe "el sello de curado", ha indicado.

Los niños son muy receptivos a estas técnicas, lo que no quiere decir que no estén tristes o enfadados, pero se trabaja con esas emociones para transformarlas y devolverles la ilusión y la esperanza.

Si a consecuencia de un tumor cerebral ven limitada su movilidad física, el musicoterapeuta se convierte "en sus pies y en sus manos" y canta o toca la música que los niños han compuesto cuando todavía podían hacerlo.

"Somos su instrumento para que ellos suenen", ha indicado Camino, que ha destacado que estos niños y sus familias consiguen a través de estas técnicas "no tener amargura y aliviar el dolor del alma".

Camino se apoya en los lenguajes del arte, la pintura, el cine, la animación, el baile o la música "para que los niños expresen todo lo que necesitan decir".

La musicoterapeuta explica que cada vez hay más evidencias científicas que demuestra que las terapias creativas forman parte del ámbito de la salud y afirma que su eficacia se observa de manera casi inmediata en los niños con cáncer porque no han perdido la espontaneidad.

Camino opina que a través de la musicoterapia y de otras técnicas creativas los niños se convierten "en actores y protagonistas de su propio proceso de tratamiento" y por eso consiguen transformar la enfermedad en salud.

Emociones detrás de una cortina. Domingo, 28 de Abril de 2013

ARTÍCULO PUBLICADO POR EL PERIÓDICO DE SANTIAGO

Los musicoterapeutas demuestran como la música puede alterarnos

NACHO MIRÁS

santiago / la voz  27 de abril de 2013

El Emociomatón es un fotomatón que emociona. Con su cortina que se corre, como en las máquinas de retratar, tú te metes dentro, te pones los cascos y lo que le hace la música a tu cerebro queda registrado en un ordenador, en un tensiómetro y un electrocardiógrafo.

La idea es de la Asociación de Profesionais de Musicoterapia (Agamus), que ayer decidieron poner en marcha el experimento sociológico delante de la biblioteca Concepción Arenal de la USC.

De dirigir la prueba se encaraba Montserrat López Merino, presidenta de Agamus, acompañada del músico y musicoterapeuta Miguel Giner. El objetivo era claro: evidenciar, gracias a las mediciones hechas dentro del Emociomatón, cómo la música es capaz de alterar el ritmo cardíaco, aumentar la sudación y la tensión o provocar la dilatación de las pupilas: la música crea emoción.

El musicoterapeuta Tomás Rábanos explica que reaccionamos a la música desde que nacemos: «Si le hablas a un bebé, te mirará a ti. Pero si le cantas, entonces conseguirá que se emocione, que cambie su estado de ánimo, que aparezca la sonrisa». Dice Tomás que las nanas, con las que todos nos hemos dormido alguna vez, son universales a la humanidad: tiempos lentos y sonidos agudos semejantes en todo el mundo que consiguen bajar la frecuencia cardíaca y relajarnos. «La emoción que despierta la música te perseguirá toda la vida». Los que ayer entraron en el Emociomatón visionaron actuaciones de Noa, Silvia López Cruz, Gabriela Montero, Uxía y Gregory Porter, el cartel del ciclo Pel de galiña. Música que emociona, que arrancará en mayo en la Cidade da Cultura, en directo experimento en el campus

Musicoterapia y TADH

El empleo de las terapias alternativas ya se manifiesta en centros educativos europeos, para mejorar el rendimiento académico de niños con hiperactividad y facilitar la integración con sus compañeros, contribuyendo al mismo tiempo a mejorar el lenguaje, la reducción de ansiedad y la autorregulación. Así mismo investigaciones experimentales declaran la importancia de la música sobre la atención y la memoria.

 

Boltrino, P. (2004), profesor licenciado, nos explica, que los niños que sufren TDAH tienen el rítmo alterado. Correr, ir rápido, la velocidad, los cambios repentinos... son aspectos que caracterizan la hiperactividad, y esto hace que su ritmo esté alterado. Trabajar con música permite adaptarse al ritmo interior que posee cada persona. Es necesario entrar en el ritmo que posee el niño para poder guiarlo en la construcción y búsqueda de nuevas experiencias sonoras.

 

Pero, ¿en que beneficia la música a un niño con TDAH?

 

Álvarez Nieto, I. (2004), nos muestra unas aportaciones en su artículo para poder dar respuesta a esta cuestión. Nos explica que la música activa los dos hemisferios cerebrales, el derecho (ligado a la emoción, la capacidad artístico-musical y espacial) y el hemisferio izquierdo (relacionado con el lenguaje y las operaciones lógicas). Les ayuda así a comunicarse verbalmente, ya que les suele costar expresarse y a través de la canción adquieren una comunicación con más fluidez y libertad.

 

Otro de los efectos beneficiosos que nos muestra Álvarez Nieto, I., es que la música reduce los niveles de ansiedad, consecuencia de su conducta, a través la respiración y la relajación. Aporta una mejora en la relación del cuerpo con el entorno.

 

Para finalizar, Álvarez Nieto, I., expone que, la música, consigue que el niño interactúe con sus compañeros de manera positiva, y esto hace que se eleve su autoestima, y le favorece para llevar este comportamiento fuera del aula, pues a aprendido nuevas formas de comunicación.

 

Boltrino, P. (2004), además señala que, la construcción de una canción tiene un equilibrio que hace que el niño la lleve a su propia estructura emocional, mental y física.

Jugar con Música

Artículo escrito por Cristina Isabel Gallego García. Extraído de la Revista Electrónica "Filomúsica"

"El mejor recuerdo que un niño puede tener de su infancia es que jugó y fue feliz".
A ellos les encanta jugar, el juego nace de la realidad que los rodea, de la cual toman sus elementos para volver a ella recreándola y enriqueciéndola. En Educación Infantil el niño empieza a concebirse a sí mismo como ser físico en un entorno concreto y necesita del juego para continuar su aprendizaje.

El juego influye decisivamente en el desarrollo y madurez del niño, constituye un modo peculiar de interacción con el medio, le permite exteriorizar sus pensamientos y sentimientos cuando aún no sabe expresarse oralmente, le ayuda a descargar impulsos y emociones, colmar su fantasía, realizar todo lo que aún le es negado en el mundo del adulto: puede ser conductor, mamá, aviador, doctora...

Debemos proponerles juegos que tengan interés y significado para ellos, que se convertirán en una poderosa herramienta de crecimiento y desarrollo personal. Los juegos con música tienen que partir de sus propios intereses para poder considerarlos un asunto personal. Cuando la tarea no se asume como algo deseado o necesario, sino impuesto y ajeno no les interesa y el aprendizaje no resulta significativo.

Con la música los niños pueden buscar sonidos nuevos, encontrar objetos que producen sonidos, diferenciarlos, manipular objetos sonoros o construirlos... Hay que acostumbrarlos a escuchar, a jugar con los sonidos, a percibir sus parámetros, a elegir entre sonidos agradables y desagradables, sonidos de nuestro cuerpo o del exterior, a escuchar el silencio...

La música favorece la creación de juegos libres y espontáneos; se necesita muy poco para hacerlos felices. La fotografía del artículo es de una clase de Educación Infantil de 5 años. Les propuse un juego de dramatización con el que se divirtieron mucho. Escuchando una música determinada los niños tenían que expresarse libremente con todo el cuerpo; los globos se convirtieron en animales que bailaban con ellos, cohetes en los que podían subirse y volar...

Otras veces en clase hemos viajado por la geografía mundial escuchando música de diferentes países, también se han convertido en príncipes que bailan en salones de palacio, directores y músicos de magníficas orquestas, exploradores que descubren nuevos lugares... Siempre intento que los niños realicen estas actividades de forma lúdica en los rincones de juego, en el aula de psicomotricidad, en el patio... La organización espacio-temporal en el colegio es flexible para que les permita desarrollarse a través del juego.

El juego es una caja de emociones positivas que el niño aprende desde que comienza a participar en situaciones y experiencias lúdicas con padres y maestros. Son marcos de interacción que provocan emociones y podrían ser escenarios de desarrollo de las buenas relaciones personales, la comunicación y la comprensión social en un clima de emociones positivas.

Al escuchar una música determinada los niños pueden realizar juegos simbólicos, imitando movimientos, acciones o actividades... Jugando los niños se relajan y se olvidan de ajustar su acción o su verbalización a lo que la situación les requiere. Estos juegos inciden de forma decisiva en el desarrollo de la capacidad representativa y mental. Ésta es una de las formas concretas en las que se despliega la función simbólica, que fue considerada por Piaget como el ingreso de los niños en el mundo de las ideas, en el mundo de la verdadera inteligencia humana.

La inteligencia musical se desarrolla a medida que el individuo interactúa con la música, vincula las acciones a su marco conceptual y las incorpora dentro de un marco simbólico; es por tanto importante que las experiencias musicales de la primera infancia aprovechen el desarrollo natural del niño.

Para que los niños puedan jugar con la música, es aconsejable una metodología lúdica (considerar el juego como motor del proceso), activa (donde el niño sea el sujeto de sus aprendizajes), vivencial (que disfruten con las actividades musicales a partir de aprendizajes significativos, no memorísticos), globalizadora (integradora), personalizada, creativa...

Basándonos en las citadas metodologías observamos como los niños, a través de una metodología lúdica pueden buscar sonidos agradables y desagradables, producir sonidos con el cuerpo, con instrumentos, cantar canciones, inventar historias, contar cuentos con música, moverse con la música, escucharla, dibujarla... en definitiva, divertirse aprendiendo música.

Según Jean Dubuffet "en la práctica diaria de la vida corriente hay una enseñanza más rica que la que encontramos en los libros". Es necesario que impliquemos al niño activamente en su propio proceso de aprendizaje, por eso es tan importante la metodología activa para enseñar música. Debemos crear un ambiente positivo, de libertad, relajación... en el que valoremos y comprendamos a cada alumno, estimulando su manifestación personal, respetando sus producciones...

La globalización es el hecho psicológico por el cual el niño percibe el todo antes que las partes. Tiene su base en que su pensamiento es sincrético, por lo que no se le deben presentar los conocimientos fragmentados, sino ofrecerle la realidad de forma integrada. El juego con música se puede trabajar en los tres ámbitos de Educación Infantil (Identidad y Autonomía Personal, Medio Físico y Social, Comunicación y Representación), llevando al niño a un desarrollo global.

Con la educación personalizada el niño se vale por si mismo en sus actividades habituales para satisfacer sus necesidades básicas, mostrando un nivel de autonomía, autoconfianza y seguridad ajustado a sus posibilidades reales y pidiendo ayuda cuando sea necesario.

Hemos visto como el niño al jugar con la música desplaza al exterior sus miedos, angustias y problemas íntimos, interioriza las normas y pautas de comportamiento social, desarrolla las funciones psíquicas de percepción, memoria, lenguaje, razonamiento, imaginación... que facilitarán los aprendizajes escolares. Arnulf Rüssel lo considera "la base de la existencia de la infancia".

El juego es un instrumento privilegiado para el desarrollo de las capacidades que se pretenden que alcance el niño, por eso es tan importante que tanto padres como maestros favorezcan el juego en sus hijos, alumnos... ya que éste contribuirá de forma decisiva en el desarrollo integral de los niños.

Contacto

     Gabriela Guaglione                       Sverdlik

        Musicoterapeuta

 

Teleléfono: 671 692 252

                    971 757 298

 

    Cami Son Rapinya 31                    

       Palma de Mallorca

                07013

 

      gabrielaguaglione@                     gmail.com 

 

                   info@    musicoterapiabalear.com 

Te invito a compartir la web

Musicoterapeuta Gabriela guaglione

Sesiones de Musicoterapia a domicilio y en consulta

Musicoterapia en Palma de Mallorca - Musicoterapia Balear - Musicoterapia

Atiendo a niños, adolescentes, adultos y personas mayores con diferentes necesidades y características. Parkinson, Alzheimer, Autismo, TCE, Parálisis Cerebral, Síndrome de Down, etc.

 

Para mas información comunicarse al 671 692 252    gabrielaguaglione@gmail.com

 

Musicoterapeuta 

Gabriela Guaglione Sverdlik


Musicoterapia en España

Bibliografía

Junio 2019 Recomendamos

Lo que suena en las sesiones. Tosto, Federico, Ettenberger, Niedenthal, Alvarez, Escudé, Bernardini, Coluccio, Gullco, Mijal, Saadi, Alberti, Ruiz, Vesco, Rodriguez, Fleddermann, Pereira, Olmedo, Brandalise

 

Aquí se podrán encontrar ejemplos de los trabajos realizados por los musicoterapeutas que van desde las intervenciones clínicas en formato de sesiones individuales hasta las actividades preventivas de carácter grupal; todas ellas registradas, escritas y transmitidas de una manera muy clara por cada uno de los participantes.

Periódico Ultima Hora - Palma de Mallorca

No trabajo de Musicoterapeuta, Soy Musicoterapeuta

Nuevamente,he podido hablar de musicoterapia en el periódico Ultima Hora de Palma.

 

En esta ocasión agradezco a Urko Urbieta y a Teresa Ayuga. por la entrevista y la fotografía respectivamente.

 

La música sirve para promover cambios

Entrevista periódico Ultima Hora

En el periódico Última Hora de Palma de Mallorca han hablado de Musicoterapia.

Si!!! que felicidad, por fin la gente comienza a querer saber de que se trata nuestra profesión.

 

El vocabulario que se ha utilizado ha sido simple, para que todos podáis comprendedlo, así que, arriba va la foto de dicho artículo.

 

Muchas gracias a Amalia, por escuchadrme y a David, que gran ilustración!!

 

Entrevista del Periódico Ultima Hora, de Palma de Mallorca a Gabriela Guaglione - Musicoterapeuta

Musicoterapia en Centro de Día de Buenos Aires

 

 

 

Si necesitais una Musicoterapeuta titulada y con experiencia en Palma de Mallorca, podeis visitar Salud Terapia