Ultimos artículos

Musicoterapia en España - Musicoterapia en el mundo

En Musicoterapia Balear, les ofrecemos un lugar para compartir sus experiencias de Musicoterapia, artículos u otras publicaciones de interés. Para ello, pueden escribirnos a través del contacto o gabrielaguaglione@gmail.com

Artículo de El periódico - Jordi Jauset

La música no es un entretenimiento

Entiendo perfectamente, y suscribo, la indignación de los profesionales de la educación con relación a la práctica supresión de la música como materia obligatoria en la educación primaria. Los países más avanzados invierten e insisten mucho en la importancia de la educación musical, especialmente en las etapas de mayor plasticidad neuronal, como es la preescolar. La razón no es caprichosa, sino científica, y obviarlo implica un gran desconocimiento de los avances actuales de la neurociencia.

La música y el lenguaje comparten áreas cerebrales de proceso, por lo que el aprendizaje y desarrollo de las capacidades lingüísticas pueden ser potenciados por la educación musical, según constatan diferentes estudios en universidades de prestigio. Pero la propia estructura temporal de la música también incide en otras áreas cerebrales relacionadas con el ritmo, como las motoras, que intervienen en la planificación y ejecución de nuestros movimientos corporales. Es curioso que cuando falla el ritmo interno que los gobierna, este puede estimularse y sincronizarse con un ritmo externo (sonoro o musical), siendo de gran ayuda en la neurorehabilitación motora.

Una educación temprana musical no debería tener el objetivo principal de formar virtuosos instrumentistas, sino de ofrecer una formación integral y como herramienta de estímulo para facilitar la implementación de otras habilidades (verbales, motoras, matemáticas...) que, sin duda alguna, serán de gran utilidad en el futuro currículo del estudiante.

La música no es un entretenimiento, es mucho más: cultura, emoción, matemática, juego, tiempo, belleza, recuerdo, terapia, ritmo... En épocas antiguas fue la base común de todas las enseñanzas y aquellos países que conservan esta idea obtienen evidentes resultados de un menor fracaso escolar. Dar la espalda a la ciencia no es la mejor manera de avanzar y conseguir la sociedad que todos nosotros anhelamos.

@jordijauset

La música como terapia para sobrevivir

vozpopuli.com   Esther Arroyo

La música ha adquirido un carácter científico y su empleo como tratamiento no farmacológico está cada vez más implantado en el ámbito socio sanitario. Estudios demuestran cómo la musicoterapia alivia el sufrimiento físico y psíquico de pacientes que padecen patologías crónicas y degenerativas que provocan dolor y ayuda a tratar problemas de tipo cognitivo y conductual. Más de 2.000 titulados en España se han formado en esta disciplina.

Decía Miguel de Cervantes que “la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu”. Hoy, la creencia del célebre escritor sobre los efectos beneficiosos de la música en las personas está avalada por innumerables estudios nacionales e internacionales y su aplicación tiene carácter científico. En España, la musicoterapia fue introducida en el ámbito académico en la década de los 60 y actualmente ya hay más de 2.000 profesionales formados en la materia, siendo cada vez más numerosas las instituciones y centros hospitalarios que colaboran en la investigación y desarrollo de esta disciplina e incorporan estas técnicas a sus equipos y unidades para contribuir al bienestar de pacientes que sufren trastornos o patologías en el plano educativo, clínico o social.

El musicoterapeuta trabaja en todos aquellos ámbitos en los que la música, aplicada como terapia no farmacológica puede mejorar algún aspecto de la vida de una persona, desde aquellas que presentan dificultades de aprendizaje, problemas de adaptación o trastornos cognitivos a las que han de enfrentarse a una enfermedad degenerativa o algo tan agresivo como el cáncer. Hay mucha literatura científica al respecto y los estudios arrojan buenos resultados de la aplicación de la musicoterapia no sólo en las fases de diagnóstico, fase paliativa y tratamiento, sino también en mujeres supervivientes del cáncer de mama.


Coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer de Mama, este fin de semana se celebra en Barcelona el V Congreso Nacional de Musicoterapia. Allí, profesionales de distintas áreas han puesto de relieve la importancia de la música como instrumento terapéutico, ya que en los últimos años la formación en musicoterapia ha contribuido al reconocimiento de esta especialidad. Los primeros estudios se impartieron en la Universidad Autónoma de Barcelona y a raíz de ahí fueron siendo cada vez más solicitados, primero desde el ámbito educativo a mediados de los 90 y después en la década pasada desde el ámbito sanitario, campo que se ha abierto enormemente a esta terapia gracias en gran medida a la investigación sobre la materia. Así lo explica a Vozpópuli María Jesús del Olmo, directora del programa de musicoterapia del Hospital de la Paz (Madrid) y una de las expertas que luchan por lograr la regulación de la profesión y el reconocimiento del rigor, las competencias y las habilidades que tiene que tener un musicoterapeuta.

En España, los estudios de musicoterapia consisten en un máster de posgrado al cual pueden acceder profesionales con estudios previos en los campos en los que se va a aplicar, tales como la Pedagogía, Psicología, Terapia Ocupacional, Educación Especial, Geriatría, Enfermería y ámbito sanitario en general, aunque la formación musical y el manejo de los elementos musicales son más importantes que los conocimientos sanitarios, remarca María Jesús del Olmo. En estas áreas cada vez son más quienes apuestan por esta especialidad, sin embargo, el número de titulados que ejerce aún es escaso y todavía hay una gran distancia respecto a otros países europeos o Estados Unidos, donde el estudio de esta disciplina es una licenciatura. Del Olmo, también cofundadora de la fundación Musicoterapia y Salud, reconoce que “nosotros aún no estamos preparados socialmente, pero cuando esté más extendida sí podrá hacerse del estudio de esta terapia toda una carrera universitaria”. Pese a la ventaja de otros países, el nivel de aceptación de esta técnica en España es muy elevado. "En 13 años no me he encontrado con ningún paciente o familiar que rehusara recibirla".


No obstante, “el cambio ha sido impresionante”, explica a este diario la psicooncóloga y musicoterapeuta Patricia Martí. Ella lleva 20 años dedicada a esto y trabaja como musicoterapeuta en la Fundació Oncolliga, que desde 2005 ha ofrecido este tipo de tratamiento como un recurso más para sus usuarios. Y la Sanidad Pública, ¿confía en la música para tratar a sus enfermos? “Al tratarse de una terapia complementaria -añade Martí-, hay otras que pueden tener más prioridad pero cada vez es más conocida y está más enraizada” gracias en buena medida a la financiación tanto pública como privada. El Hospital Infantil Miguel Servet, los Hospitales Nisa, el Hospital de la Paz, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, el Hospital de l’Esperança, el Instituto Guttmann, Sanitas Residencial, la Unidad de Hematología y Oncología Pediátrica (UHOP) de HM Montepríncipe o el servicio de Pediatría del Complejo Hospitalario de Toledo, cuentan con estos profesionales para beneficiar a sus pacientes.

Así influye la música en los pacientes

El Hospital Universitario La Paz de Madrid ha realizado recientemente un estudio comparativo en sobre el efecto de una intervención con musicoterapia para mujeres con cáncer de mama durante la sesión de quimioterapia. El estudio, llevado a cabo por la musicoterapeuta Mireia Serra Vila, realizó sesiones musicoterapéuticas en varios ciclos de la quimioterapia. Los objetivos principales del uso de la música como instrumento terapéutico fueron, en mayor medida, relajar, distraer y focalizar, socializar y, finalmente, expresar las emociones de las pacientes. La investigación ha demostrado que, a corto plazo, la ansiedad, el nerviosismo, la percepción del dolor y la depresión de las pacientes se redujo tras la sesión de quimioterapia, y mejoró ciertos síntomas asociados al tratamiento, como es la pérdida de apetito.


Las terapias pueden ser a nivel individual, pero lo más frecuente es que las sesiones sean grupales, de forma que las asociaciones, fundaciones y hospitales que aplican estas terapias puedan optimizar recursos y llegar a más pacientes. Según comenta a este periódico Martí, en el caso del cáncer de mama, con una elevada tasa de supervivencia, “el objetivo fundamental es ayudar a adaptarse tanto a la enfermedad como al tratamiento de una manera no invasiva mediante la relajación, la reflexión y la expresión de las emociones”.

Sin embargo, el trabajo de los musicoterapeutas al respecto no se limita únicamente a ofrecer un tipo de música determinado para favorecer la relajación de los enfermos de cáncer. Tal y como puntualiza la profesional consultada, “es muy importante el carácter activo y la implicación de la persona”.

Es muy recomendable que los enfermos participen en técnicas de carácter activo como tocar un instrumento de fácil manejo, imitar patrones rítmicos, cantar letras significativas o probar con la composición musical. Todas estas prácticas, explica la musicoterapeuta, “fomentan la creatividad, lo que ayuda a los pacientes aprender a buscar alternativas a los problemas, a desbloquearse y descubrir cosas de las que son capaces”. El estado de ánimo se ve modificado y se traduce en una sensación de bienestar, concluye.

El párkinson es otras de las afecciones que la música ayuda a afrontar. Diversos estudios internacionales han demostrado que la música permite reactivar zonas del cerebro "apagadas" por la enfermedad y se han observado mejoras significativas en personas que escuchan música con frecuencia y que repiten sus estructuras mentalmente mientras desarrollan una actividad motora.

Todo el cerebro está dedicado a la música

Sinc la ciencia es noticia - Robert Zatorre: catedrático de Neurología y Neurocirugía de la Universidad McGill

El argentino Robert Zatorre es cofundador del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound (BRAMS) en Canadá y uno de los mayores expertos mundiales sobre cómo el cerebro procesa la música y produce emociones. De joven quería ser organista pero se dio cuenta que sería mejor científico. La canción del verano no le llama mucho la atención.

¿Por qué hacemos música?

No tenemos la respuesta. Pero junto con el lenguaje, es una seña de identidad de todo ser humano.


¿Y es exclusiva de los seres humanos?

Totalmente. Hay algunos especialistas que hablan de música para referirse al canto de los pájaros, pero yo creo que no es lo mismo. La canción de las aves tiene como función la defensa del territorio y, que yo sepa, nadie se pone música en su casa con el objetivo de ahuyentar al vecino. Además, desde un punto de vista neurológico, el cerebro de los pájaros y el de los mamíferos no tiene nada que ver. Ni siquiera el cerebro de animales más cercanos a nosotros, como el chimpancé, tiene ninguna función musical.


¿Qué funciones tiene?

Muchas y muy valiosas. Para empezar es universal. No existe ni ha existido cultura humana que no tenga música. Pensemos en bodas, fiestas, entierros… Es impensable que exista un rito social o un momento importante en la vida sin música. Su función principal es la de cohesión social ya que a través de ella el grupo se siente unido en un acto o en un estado de ánimo, como pasa con los himnos nacionales y de fútbol. Otra función no menos importante es la del vínculo emotivo que crea entre la madre y el hijo. La música modula el estado de ánimo de un bebé ya que este responde muy temprano a ritmos y armonías.


¿Así como el lenguaje tiene áreas especializadas en el cerebro, la música también?

No me gusta hablar de zonas especializadas porque creo que todo el cerebro está dedicado a la música. Pero sí hay algunas. Por ejemplo, con técnicas de neuroimagen hemos observado neuronas en la corteza auditiva que responden a la altura tonal. Los pacientes con lesiones en esta región tienen ‘amusia’, se dan cuenta del volumen y la duración de una nota, pero no del tono. No reconocen las canciones y no saben por qué a la gente le gusta tanto la música.

“La mente predice la nota que viene y evalúa si es la esperada, entonces hay dos ‘disparos’ de dopamina, la molécula del placer: el primero, durante la tensión de un acorde, y el segundo en su resolución”


¿Alguna región ‘musical’ más?

En paralelo con la zona de Broca, relacionada con el lenguaje, existe una región frontal que es muy importante para unir los sonidos en el tiempo. Para entender una canción es necesario un circuito que establezca relaciones entre las distintas notas. El cerebro trabaja con la música igual que con el lenguaje. Los sonidos individuales no representan nada, pero sí la relación entre ellos: las notas forman acordes, que forman melodías, que forman temas…


En lenguaje tenemos estructuras comunes en todos los idiomas. ¿Pasa lo mismo en la música?

Existe la sintaxis musical. En lenguaje hablamos de probabilidades en el sentido de que uno puede predecir de antemano cuál va a ser la siguiente palabra de una serie. Por ejemplo, si yo digo “Tengo mucha sed y me gustaría una copa de…”, existen varias opciones para completar la frase, pero la palabra “perro” no está entre ellas. En música pasa lo mismo. Si yo toco cuatro acordes, el quinto no puede ser cualquiera. Depende del que yo elija, tú me dirás sin dudar: “Te has equivocado”. Esto sucede en todas las culturas, pero es específico de cada una de ellas, ya que la sintaxis es particular de cada sistema musical.


En su último estudio usted afirma que cuando escuchamos música estamos continuamente creando expectativas. Y que si estas se materializan, nos produce placer.

La investigación de mi grupo se centra en las emociones musicales. Nuestra mente está continuamente haciendo predicciones de la nota que viene y evaluando si se corresponde o no a lo esperado. Hemos descubierto que estas dos fases se relacionan con dos ‘disparos’ de dopamina, la molécula del placer, en distintas zonas del cerebro. El primero sucede durante la tensión de un acorde, y el segundo en su resolución, que es cuando llega el placer.


¿Además de provocar placer, la música tiene alguna aplicación como terapia?

Sí y además hay mucho interés en este tema. Por ejemplo en pacientes con afasia, que tienen problemas para hablar a causa de una lesión cerebral. Se ha demostrado que cantando les salen las palabras que no les salen hablando. También se aplica a enfermos de Parkinson, a quienes les cuesta mucho empezar y continuar una acción, como por ejemplo caminar. Una estrategia muy fácil para ayudarlos es ponerles música con mucho ritmo y esto les facilita enormemente el movimiento.

“El cerebro trabaja con la música igual que con el lenguaje y existe una sintaxis musical particular para cada cultura”


¿Y a qué es debida esta mejora?

El sistema motor y el auditivo tienen una conexión muy particular, por eso el baile va de la mano de la música en todas las culturas. También los soldados marchan con más facilidad siguiendo un ritmo. Esta conexión no existe entre el sistema motor y la visión. Si miras el péndulo de un reloj no te pones a moverte de lado a lado sin querer, pero cuando escuchas música tu cuerpo reacciona de manera inevitable.


¿La conexión entre el sistema motor y el auditivo es la responsable de que podamos tocar instrumentos?

Los dos sistemas han de estar finamente sintonizados para poder hacerlo. Lo maravilloso es que para llegar a este nivel se producen cambios tanto en la función como en la anatomía del cerebro: se crean nuevas conexiones neuronales. Esta habilidad del sistema nervioso de cambiar su estructura según las necesidades la llamamos plasticidad cerebral. Ya lo predijo Ramón y Cajal en 1908 sin ninguna prueba, pero ahora lo podemos medir y observar sin cortarle la cabeza a nadie. Sabemos que un músico tiene ciertas regiones del cerebro más desarrolladas de lo normal.


¿Es cierto que los ciegos oyen mejor?

Algunos sí que tienen las funciones musicales y de percepción del sonido en el espacio más desarrolladas. Es un ejemplo increíble de plasticidad porque en estos individuos hay una reorganización cerebral masiva y la región dedicada a la vista se dedica a procesar el sonido. Esta región visual que no recibe ningún estímulo, en vez de atrofiarse o morir, se reaprovecha para nuevas funciones.


¿Esto puede tener repercusión terapéutica?

Ahora estamos estudiando cómo, dónde y por qué ocurre esto. Si podemos comprenderlo en los ciegos, tal vez lo podamos aplicar a pacientes con otros trastornos neurológicos. Quizás en 10 ó 20 años podamos reentrenar regiones averiadas y hacer que retomen su función.

Saludadiario.es Trastornos musicales

Artículo de Vanessa Vannay. Viernes 6 de marzo 2015

El procesamiento cerebral normal del sonido y la música implican la interacción de muchas funciones físicas, neurológicas y emocionales. Cuando el cerebro no procesa correctamente la información sonora que llega desde el sistema auditivo, hablamos de trastornos musicales. Son patologías que tienen un alto impacto en la calidad de vida de las personas que las padecen.

En el artículo pasado te hablé de las AMUSIAS y la incapacidad de emocionarse con la música. En esta  entrega te describo brevemente otras clasificaciones relacionadas.

La epilepsia musicogénica es un tipo de epilepsia no muy común que se caracteriza por la descarga eléctrica anormal del sistema nervioso, y provoca la aparición de ataques bruscos y pérdida del conocimiento. Suele presentarse en la edad adulta (mayormente en las mujeres).

En general, la crisis se desencadena al escuchar música, con ciertos y determinados parámetros del sonido, como la altura, la intensidad, timbre, características muy significativas, como quién canta o el ritmo que suene y el impacto emocional que puede suscitar dicha música. Se han estudiado y puntualizado crisis epilépticas musicogénicas con casi todos los géneros musicales y los resultados advierten que la persona no sufre ninguna convulsión en ausencia de la música.

El tratamiento es farmacológico, mediante antiepilépticos y la evitación del factor desencadenante. Cuando, por la gravedad del caso, los fármacos no hacen el efecto correspondiente, se recurre a la neurocirugía, extrayendo el trozo de cerebro que provoca la crisis.

Las alucinaciones musicales están definidas como un trastorno en el procesamiento de sonidos complejos. La persona escucha sonidos sin ninguna fuente externa que lo ejecute. La música estádentro de su cabeza, siendo constante y recurrente. Prevalece en pacientes ancianas, y la mayoría de las melodías que escuchan tienen que ver con las escuchadas en su juventud. 

Estas alucinaciones no son psicóticas, y están asociadas a un trastorno neurológico y al de sordera. Para diagnosticarlas, se evalúa desde el contexto otorrinolaringológico, el neurológico y el psiquiátrico. Pueden ser alucinaciones funcionales (trastornos psicopatológicos sin daño cerebral) y orgánicas (lesiones cerebrales y/o del oído), y aparecen debido a los efectos secundarios de algunos medicamentos, lesiones vasculares cerebrales, sordera, etc.

No hay un tratamiento que cure las alucinaciones musicales, por tal motivo, se evitan aquellos factores que las provocan y se emplean algunos fármacos específicos.

La distonía focal en los músicos o calambre del músico es una contracción involuntaria de los músculos que origina la pérdida de la coordinación de los dedos de la mano. Podemos observar torsión, posturas anormales y movimientos involuntarios. Pueden afectar a uno o varios sectores del cuerpo, de ahí que puedan ser focales, multifocales, segmentarias y/o generalizadas, etc.

Esta alteración la padece el 1% de los músicos profesionales que están largas horas expuestos a la repetición de su práctica musical; se produce por una afectación funcional o anatómica del córtex sensorial. Su aparición es gradual.

El tratamiento se basa en potenciar las conexiones neuronales que aún permanecen sanas e introducir férulas adaptadas, buscando la funcionalidad del movimiento al ejecutar el instrumento musical. Otra de las opciones es combinar lo anterior con la infiltración de la toxina botulínica, que actúa relajando el músculo. El apoyo emocional es fundamental, ya que existen casos graves en los cuales los músicos han tenido que cesar su actividad profesional.

Si detectas alguna anomalía cuando escuchas música, si observas que no la disfrutas igual que antes, consulta a los profesionales de la salud.

(INFOGRAFÍA: Vanessa Vannay)

Articulos de musicoterapia
Biblioteca Virtual Comunitaria - Artículos de Musicoterapia

Descubre como afecta al cerebro tu canción favorita

Un estudio revela los efectos en el cerebro de nuestras melodías preferidas. Los resultados se han publicado en Scientific Reports, una de las revistas de la editorial Nature

El ISO en musicoterapia
El cerebro y tu canción

Público.es 29/08/2014

Los primeros acordes de nuestra canción favorita desencadenan un patrón común de actividad cerebral -se generan pensamientos y recuerdos­- independientemente de la persona que disfrute de la melodía. Sin embargo, hasta ahora no se conocía cómo se produce dicha activación en el cerebro. Los hallazgos, publicados este jueves en Scientific Reports, una de las revistas de la editorial Nature, podrían explicar por qué diferentes personas describen sentimientos y recuerdos similares al escuchar su pieza musical favorita, tanto si es una composición de Beethoven o Eminem.

Para entender por qué la gente tiene experiencias comparables, el grupo de investigación estadounidense evaluó las diferencias en las redes funcionales del cerebro (utilizando imágenes de resonancia magnética funcional, fMRI) en 21 personas que escucharon diferentes tipos de música, incluyendo rock, rap, y melodías clásicas. Los científicos identificaron modelos consistentes de la conectividad cerebral asociada a las canciones favoritas y demostraron que un circuito importante en los pensamientos introspectivos -la red neuronal por defecto (Default Mode Network o DMN, en inglés)- se conecta más cuando se escucha la música preferida.

Como explica a Sinc Jonathan Burdette, profesor del Centro Médico Wake Forest Baptist (EE UU) y uno de los principales autores del estudio, "aunque no entendemos completamente lo que hace la DMN, es probable que tenga un papel importante en la determinación de quiénes somos y cómo encajamos en el mundo". Los expertos se refieren a esto como pensamientos autoreferenciales. Según los autores, los resultados fueron inesperados "dado que las preferencias musicales son fenómenos individualizados y que la música puede variar mucho en complejidad rítmica, presencia o ausencia de la letra, consistencia, etc.".

 

Canciones favoritas, viejas emociones

El trabajo pone de manifiesto que la escucha de una canción favorita altera la conectividad entre las áreas cerebrales auditivas y el hipocampo, una región responsable de la memoria y la consolidación de las emociones. Los expertos comprobaron así que al oír las melodías favoritas se produce una desconexión de las áreas de procesamiento de sonido del cerebro en las zonas de codificación de la memoria de dicho órgano. "Esto se debe probablemente a que al escuchar nuestra música favorita, no estamos creando nuevos recuerdos. Más bien, estamos aprovechando recuerdos y viejas emociones", subraya Burdette.

Para los autores, estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones en la terapia musical, sobre todo en la elección apropiada de la música capaz de involucrar a los circuitos cerebrales dañados.

La música tiene un impacto biológico en el envejecimiento cerebral

Un estudio arroja las primeras evidencias del efecto del entrenamiento musical de larga duración en la actividad neuronal

Los retrasos en el ritmo neuronal vinculados al envejecimiento no son inevitables y pueden eludirse o reducirse con entrenamiento musical, según se desprende de un estudio reciente en el que se ha analizado la relación entre música y cerebro. En un experimento realizado, se comprobó que músicos ancianos eran capaces de procesar un discurso, desarrollado en un entorno ruidoso, con la misma eficiencia que personas jóvenes. El hallazgo sugiere que el entrenamiento musical sería una herramienta eficaz para la potenciación de la plasticidad cerebral. Por Yaiza Martínez.

 

Esta investigación es la primera que proporciona evidencias biológicas de que la experiencia musical a largo plazo afecta al proceso del envejecimiento humano, publica la Universidad Northwestern en un comunicado.

 

Efecto de la música en el sistema nervioso

 

Las evidencias fueron recopiladas a partir de las mediciones de las respuestas cerebrales automáticas de músicos jóvenes y mayores, así como de adultos que no eran músicos, ante los sonidos de un discurso.

 

Las mediciones, llevadas a cabo por investigadores del Auditory Neuroscience Laboratory de dicha Universidad, demostraron que el ritmo neuronal de los músicos más ancianos presentaba una ventaja.

 

Según explica la neurocientífica Nina Kraus, co-autora del estudio, en este sentido, “los músicos más ancianos no sólo superaron a las personas de su misma edad que no eran músicos, sino que además decodificaron los estímulos sonoros tan rápida y acertadamente como los adultos más jóvenes, que no eran músicos”.

 

Los resultados obtenidos refuerzan la idea de que experimentar activamente los sonidos, en el transcurso de nuestra vida, tiene un profundo efecto en el funcionamiento del sistema nervioso, asegura la investigadora.

 

Kraus, profesora de ciencias de la comunicación en la Escuela de Comunicación, y de neurobiología y fisiología en el Weinberg College de Artes y Ciencias de dicha universidad, ha publicado, junto a otros colaboradores, los resultados de la presente investigación en la revista especializada Neurobiology of Aging.

 

También ayuda a la memoria

 

Los investigadores señalan que, a partir de los hallazgos realizados, se demuestra que el entrenamiento musical intensivo, incluso en las etapas avanzadas de la vida, podría potenciar el procesamiento mental de cualquier discurso y, como consecuencia, incrementar la capacidad de los ancianos para comunicarse en entornos acústicos complejos o ruidosos.

 

Los adultos mayores suelen tener problemas para distinguir palabras en estos contextos porque la reducción del ritmo neuronal vinculada al envejecimiento les impide decodificar bien los sonidos.

 

En este sentido, la música podría serles de ayuda ya que, según Kraus, “la experiencia musical afecta selectivamente al cronometraje de elementos de sonido importantes para la distinción de las consonantes”.

 

En estudios previos, Kraus y sus colaboradores del Auditory Neuroscience Laboratory se habían analizado ya por extenso los efectos de la experiencia musical en la plasticidad cerebral, a lo largo de toda la vida, en entornos clínicos y corrientes, así como en medios educativos.

 

En estos análisis fueron constatados otros efectos positivos de la música sobre el cerebro, como que ésta puede reducir la pérdida de memoria vinculada al envejecimiento.

 

La presente investigación fue llevada a cabo midiendo la respuesta neuronal automática a los sonidos del discurso de 87 adultos de habla inglesa, nativos, y con una audición normal. Las mediciones se hicieron mientras los participantes veían un vídeo.

 

Los voluntarios músicos habían empezado a estudiar música antes de los nueve años, y habían estado implicados en actividades musicales constantes durante toda su vida. Los voluntarios que no eran músicos habían estudiado música durante tres años como máximo.

 

El cerebro y la música

 

En los últimos tiempos, hemos sabido de otras investigaciones centradas en el efecto de la música sobre el cerebro humano.

 

Por ejemplo, en 2011, un estudio llevado a cabo por científicos de la York University de Canadá, especializados en el aprendizaje, la memoria y el lenguaje de los niños, constataron que la música puede potenciar el aprendizaje de niños de preescolar.

 

Por otra parte, en 2008, una investigación realizada por especialistas de la Harvard Medical School de Boston reveló que los niños que tocan un instrumento una media de dos horas y media a la semana desarrollan un 25% más el cuerpo calloso, la zona que conecta los dos hemisferios cerebrales y que ayuda a la coordinación de ambas manos.

 

Dados los resultados de diversas investigaciones al respecto, en 2009, investigadores de la Universidad de Zurich señalaron que la plasticidad cerebral que propicia la música podría ser aprovechada para desarrollar terapias destinadas a mejorar las habilidades cognitivas.

 

Concretamente, los científicos propusieron entonces utilizar la música en la terapia neurofisiológica, por ejemplo para mejorar las habilidades lingüísticas, la memoria o los estados de ánimo de las personas.

 

La música sería útil para este fin debido a que las regiones cerebrales implicadas en la práctica musical se utilizan también para otras funciones, como la memoria o el lenguaje. Cualquier mejora que favorezca la música en estas áreas del cerebro, favorecería, por tanto, las capacidades en otros campos del conocimiento.

 

¿Cómo influye la música en nuestra percepción del tiempo?

La música adecuada puede ayudar a mejorar nuestra productividad, a aumentar nuestro rendimiento físico, o incluso a sincronizarnos con otras personas. En este artículo hablaremos de un efecto musical más sutil, el cambio de nuestra percepción temporal.

 

Aunque pensemos que el tiempo pasa igual para todos, realmente es una ilusión producida por nuestro cerebro. Pensemos en los días que hacemos algo divertido o los días aburridos. Las horas pasan más rápido o más lento de manera subjetiva. Si preguntamos a un grupo de voluntarios cuanto tiempo llevan esperando en una sala, el tiempo que dirán dependerá más de lo entretenidos que estaban en la misma.

 

Con este ejemplo, queda claro que nuestra actitud emocional influye en nuestra percepción del tiempo, pero la explicación de este fenómeno es mucho más compleja. El tiempo es algo continuo, no se divide en horas, minutos y segundos como hacemos creer. Estas unidades son divisiones hechas para nuestro entendimiento. En el cerebro el tiempo es continuo pero también necesita hacer pequeñas divisiones de tiempo para trabajar, para ello tiene grupos de neuronas llamados osciladores.

 

Los osciladores son grupos de neuronas que se activan siguiendo un ritmo concreto, y propagan esta activación rítmica a todo el cerebro. Dicho de otra manera, actúan como un metrónomo natural. Las neuronas sometidas a este ritmo procesan la información sincronizándose entre ellas como los instrumentos de una orquesta. En la corteza prefrontal, la influencia de los ritmos más rápidos genera nuestra percepción del tiempo.

 

Existen diferentes osciladores en diferentes regiones de nuestro cerebro, y no todos funcionan a la vez. Por ejemplo, en una región llamada septo se genera el ritmo theta, que activa a las neuronas asociadas aproximadamente cuatro veces cada segundo, pero solo sucede si caminamos o soñamos. Si estamos quietos este ritmo desaparece de nuestro cerebro, por lo que se cree que está implicado en la orientación espacial de lugares, ya sean físicos o imaginarios. Otros generadores generan ritmos muy lentos que nos permiten tener ciclos de sueño de 24 horas y regulan el ritmo circadiano; y otros más rápidos que se encargan de recoger la información visual de la vista (y son las culpables de que los perros se aburran viendo la televisión).

 

Existen enfermedades en las cuales estos generadores se rompen y los ritmos cambian. Uno de los casos clínicos más extremo es el de un paciente que tras una embolia en la corteza prefrontal notaba que el mundo iba más rápido de lo normal. Curiosamente, para los que lo observaban sus movimientos y habla eran más lentos. Este caso es una de las pruebas que indican que cambiando estos metrónomos internos podemos cambiar nuestra percepción del tiempo a nivel global. En la actualidad se ha comprobado que en enfermedades como Parkinson, esquizofrenia o déficit de atención hay un cambio en la percepción temporal, haciendo que estos enfermos sientan el paso del tiempo de manera diferente.

 

Se ha comprobado mediante diferentes estudios que la música es capaz de cambiar la percepción subjetiva del tiempo. No se conoce de manera exacta el mecanismo, pero se cree que el ritmo de la música influye en los osciladores naturales haciendo que varíen su funcionamiento.

 

Existen estudios en los cuales se demuestra que comemos más rápido en un restaurante si ponemos una música con una velocidad más elevada. En 2004, un estudio de la Fundación del Club de Automovilismo comprobó que la música más peligrosa para conducir es la Cabalgata de las Valkirias de Wagner, ya que su ritmo provoca la sensación de lentitud del coche y nos anima a pisar más el acelerador. Se han realizado estudios más serios con voluntarios a los que se les pregunta cuánto tiempo pasa mientras realizan una tarea con un ritmo concreto de fondo, si el ritmo es más acelerado percibirán el tiempo más rápido de lo que realmente es.

 

Aunque recientemente empecemos a investigar las bases neurológicas de la percepción temporal, parece que este fenómeno es especialmente conocido entre los compositores de música clásica. Hay compositores especializados en jugar con la percepción del tiempo del oyente al escuchar una de sus obras, por ejemplo Antón Bruckner es famoso por sus sinfonías de más de una hora de duración que parecen más cortas al ser escuchadas). Otro compositor, Anton Webern, incluso se engañó a sí mismo al considerar que su obra Variaciones para Orquesta duraba 20 minutos, cuando en realidad solo eran siete.

Estos compositores juegan con el ritmo de sus piezas musicales, haciendo que nuestro cerebro acabe modificando sus propios metrónomos internos durante el tiempo que dura la obra. Cuando nuestra corteza cerebral se sincroniza a un ritmo más lento del normal, favorecemos la sensación de bienestar y de “no pensar en nada”, algo que en la actualidad llamamos mindfulness.

 

En resumen, si quieres hackear el ritmo de tu cerebro, la música es una buena aliada. No necesitas más que escuchar música clásica para notar como tus horas se vuelven minutos. 

Escuchar la música de la mente, ahora una realidad

Una banda de músicos discapacidados en colaboración con DJ Fresh logran desarrollar música a través de la mente utilizando auriculares especiales que leen las ondas cerebrales.

Con ayuda de los dispositivos de electroencefalografía que pueden leer las ondas cerebrales, el equipo improvisado logró crear una pista músical. En el equipo de dispositivos inteligentes figuran auriculares que leen la información de la corteza cerebral.

Según los desarrolladores, la nueva tecnología no se limita a leer ondas cerebrales, sino que también reconoce los movimientos faciales. Esto abre la posibilidad de duplicar las señales, lo que acerca más el proceso de creación de la música al proceso de tocar un instrumento real.

El proyecto recibió el apoyo de la institución Queen Elizabeth Foundation, por lo que todos los ingresos del proyecto irán destinados a personas con discapacidad en el Reino Unido.

Marcos Rowland, Jo Portois y Andy Walker son músicos físicamente discapacitados y no pueden tocar instrumentos comunes, pero han participado en la creación del proyecto ‘Mindtunes’. DJ Fresh actuó como principal creador y director de orquesta.

Musicoterapia, sonidos que curan

Las terapias creativas forman parte del ámbito de la salud y ayudan a contrarrestar el cáncer en niños

Artículo publicado en el periódico "Laprovincia.es" Las Palmas - 13/8/2013

 

Camino Bengoechea, musicoterapeuta en la unidad de Oncología Pediátrica del Hospital Montepríncipe (Madrid), una de las que tiene mayor tasa de supervivencia de Europa, afirma en una entrevista con EFE que el arte "contrarresta" el cáncer y ayuda a los niños a superar la enfermedad y a ser adultos sanos.

Bengoechea, que participa en Vitoria en el III Congreso Nacional de Terapias Creativas, forma parte del equipo de la doctora López Ibor en el Hospital Montepríncipe, que ha conseguido unatasa de curación del cáncer en niños y adolescentes del 84 por ciento.

La musicoterapeuta vallisoletana explica que cada vez son más los hospitales españoles que incorporan estas técnicas a sus equipos y unidades, aunque todavía hay una gran distancia con países como Dinamarca, Estados Unidos o Inglaterra.

Para un niño enfermo de cáncer construir instrumentos durante su estancia en el hospital, cantar, componer o pintar su propio retrato supone "conectar" con su aspecto vital y "contrarrestar" el cáncer, que es una enfermedad que "deconstruye".

Además, se consigue que la enfermedad no sea un paréntesis en la vida del niño y que vea este período como "una oportunidad de aprendizaje" y de incorporar nuevas experiencias para afrontar una adversidad en el futuro.

La musicoterapia forma parte del diagnóstico del cáncer, del tratamiento y del seguimientoposterior hasta que un día, el niño recibe "el sello de curado", ha indicado.

Los niños son muy receptivos a estas técnicas, lo que no quiere decir que no estén tristes o enfadados, pero se trabaja con esas emociones para transformarlas y devolverles la ilusión y la esperanza.

Si a consecuencia de un tumor cerebral ven limitada su movilidad física, el musicoterapeuta se convierte "en sus pies y en sus manos" y canta o toca la música que los niños han compuesto cuando todavía podían hacerlo.

"Somos su instrumento para que ellos suenen", ha indicado Camino, que ha destacado que estos niños y sus familias consiguen a través de estas técnicas "no tener amargura y aliviar el dolor del alma".

Camino se apoya en los lenguajes del arte, la pintura, el cine, la animación, el baile o la música "para que los niños expresen todo lo que necesitan decir".

La musicoterapeuta explica que cada vez hay más evidencias científicas que demuestra que las terapias creativas forman parte del ámbito de la salud y afirma que su eficacia se observa de manera casi inmediata en los niños con cáncer porque no han perdido la espontaneidad.

Camino opina que a través de la musicoterapia y de otras técnicas creativas los niños se convierten "en actores y protagonistas de su propio proceso de tratamiento" y por eso consiguen transformar la enfermedad en salud.

Emociones detrás de una cortina. Domingo, 28 de Abril de 2013

ARTÍCULO PUBLICADO POR EL PERIÓDICO DE SANTIAGO

Los musicoterapeutas demuestran como la música puede alterarnos

NACHO MIRÁS

santiago / la voz  27 de abril de 2013

El Emociomatón es un fotomatón que emociona. Con su cortina que se corre, como en las máquinas de retratar, tú te metes dentro, te pones los cascos y lo que le hace la música a tu cerebro queda registrado en un ordenador, en un tensiómetro y un electrocardiógrafo.

La idea es de la Asociación de Profesionais de Musicoterapia (Agamus), que ayer decidieron poner en marcha el experimento sociológico delante de la biblioteca Concepción Arenal de la USC.

De dirigir la prueba se encaraba Montserrat López Merino, presidenta de Agamus, acompañada del músico y musicoterapeuta Miguel Giner. El objetivo era claro: evidenciar, gracias a las mediciones hechas dentro del Emociomatón, cómo la música es capaz de alterar el ritmo cardíaco, aumentar la sudación y la tensión o provocar la dilatación de las pupilas: la música crea emoción.

El musicoterapeuta Tomás Rábanos explica que reaccionamos a la música desde que nacemos: «Si le hablas a un bebé, te mirará a ti. Pero si le cantas, entonces conseguirá que se emocione, que cambie su estado de ánimo, que aparezca la sonrisa». Dice Tomás que las nanas, con las que todos nos hemos dormido alguna vez, son universales a la humanidad: tiempos lentos y sonidos agudos semejantes en todo el mundo que consiguen bajar la frecuencia cardíaca y relajarnos. «La emoción que despierta la música te perseguirá toda la vida». Los que ayer entraron en el Emociomatón visionaron actuaciones de Noa, Silvia López Cruz, Gabriela Montero, Uxía y Gregory Porter, el cartel del ciclo Pel de galiña. Música que emociona, que arrancará en mayo en la Cidade da Cultura, en directo experimento en el campus

Musicoterapia y TADH

El empleo de las terapias alternativas ya se manifiesta en centros educativos europeos, para mejorar el rendimiento académico de niños con hiperactividad y facilitar la integración con sus compañeros, contribuyendo al mismo tiempo a mejorar el lenguaje, la reducción de ansiedad y la autorregulación. Así mismo investigaciones experimentales declaran la importancia de la música sobre la atención y la memoria.

 

Boltrino, P. (2004), profesor licenciado, nos explica, que los niños que sufren TDAH tienen el rítmo alterado. Correr, ir rápido, la velocidad, los cambios repentinos... son aspectos que caracterizan la hiperactividad, y esto hace que su ritmo esté alterado. Trabajar con música permite adaptarse al ritmo interior que posee cada persona. Es necesario entrar en el ritmo que posee el niño para poder guiarlo en la construcción y búsqueda de nuevas experiencias sonoras.

 

Pero, ¿en que beneficia la música a un niño con TDAH?

 

Álvarez Nieto, I. (2004), nos muestra unas aportaciones en su artículo para poder dar respuesta a esta cuestión. Nos explica que la música activa los dos hemisferios cerebrales, el derecho (ligado a la emoción, la capacidad artístico-musical y espacial) y el hemisferio izquierdo (relacionado con el lenguaje y las operaciones lógicas). Les ayuda así a comunicarse verbalmente, ya que les suele costar expresarse y a través de la canción adquieren una comunicación con más fluidez y libertad.

 

Otro de los efectos beneficiosos que nos muestra Álvarez Nieto, I., es que la música reduce los niveles de ansiedad, consecuencia de su conducta, a través la respiración y la relajación. Aporta una mejora en la relación del cuerpo con el entorno.

 

Para finalizar, Álvarez Nieto, I., expone que, la música, consigue que el niño interactúe con sus compañeros de manera positiva, y esto hace que se eleve su autoestima, y le favorece para llevar este comportamiento fuera del aula, pues a aprendido nuevas formas de comunicación.

 

Boltrino, P. (2004), además señala que, la construcción de una canción tiene un equilibrio que hace que el niño la lleve a su propia estructura emocional, mental y física.

Jugar con Música

Artículo escrito por Cristina Isabel Gallego García. Extraído de la Revista Electrónica "Filomúsica"

"El mejor recuerdo que un niño puede tener de su infancia es que jugó y fue feliz".
A ellos les encanta jugar, el juego nace de la realidad que los rodea, de la cual toman sus elementos para volver a ella recreándola y enriqueciéndola. En Educación Infantil el niño empieza a concebirse a sí mismo como ser físico en un entorno concreto y necesita del juego para continuar su aprendizaje.

El juego influye decisivamente en el desarrollo y madurez del niño, constituye un modo peculiar de interacción con el medio, le permite exteriorizar sus pensamientos y sentimientos cuando aún no sabe expresarse oralmente, le ayuda a descargar impulsos y emociones, colmar su fantasía, realizar todo lo que aún le es negado en el mundo del adulto: puede ser conductor, mamá, aviador, doctora...

Debemos proponerles juegos que tengan interés y significado para ellos, que se convertirán en una poderosa herramienta de crecimiento y desarrollo personal. Los juegos con música tienen que partir de sus propios intereses para poder considerarlos un asunto personal. Cuando la tarea no se asume como algo deseado o necesario, sino impuesto y ajeno no les interesa y el aprendizaje no resulta significativo.

Con la música los niños pueden buscar sonidos nuevos, encontrar objetos que producen sonidos, diferenciarlos, manipular objetos sonoros o construirlos... Hay que acostumbrarlos a escuchar, a jugar con los sonidos, a percibir sus parámetros, a elegir entre sonidos agradables y desagradables, sonidos de nuestro cuerpo o del exterior, a escuchar el silencio...

La música favorece la creación de juegos libres y espontáneos; se necesita muy poco para hacerlos felices. La fotografía del artículo es de una clase de Educación Infantil de 5 años. Les propuse un juego de dramatización con el que se divirtieron mucho. Escuchando una música determinada los niños tenían que expresarse libremente con todo el cuerpo; los globos se convirtieron en animales que bailaban con ellos, cohetes en los que podían subirse y volar...

Otras veces en clase hemos viajado por la geografía mundial escuchando música de diferentes países, también se han convertido en príncipes que bailan en salones de palacio, directores y músicos de magníficas orquestas, exploradores que descubren nuevos lugares... Siempre intento que los niños realicen estas actividades de forma lúdica en los rincones de juego, en el aula de psicomotricidad, en el patio... La organización espacio-temporal en el colegio es flexible para que les permita desarrollarse a través del juego.

El juego es una caja de emociones positivas que el niño aprende desde que comienza a participar en situaciones y experiencias lúdicas con padres y maestros. Son marcos de interacción que provocan emociones y podrían ser escenarios de desarrollo de las buenas relaciones personales, la comunicación y la comprensión social en un clima de emociones positivas.

Al escuchar una música determinada los niños pueden realizar juegos simbólicos, imitando movimientos, acciones o actividades... Jugando los niños se relajan y se olvidan de ajustar su acción o su verbalización a lo que la situación les requiere. Estos juegos inciden de forma decisiva en el desarrollo de la capacidad representativa y mental. Ésta es una de las formas concretas en las que se despliega la función simbólica, que fue considerada por Piaget como el ingreso de los niños en el mundo de las ideas, en el mundo de la verdadera inteligencia humana.

La inteligencia musical se desarrolla a medida que el individuo interactúa con la música, vincula las acciones a su marco conceptual y las incorpora dentro de un marco simbólico; es por tanto importante que las experiencias musicales de la primera infancia aprovechen el desarrollo natural del niño.

Para que los niños puedan jugar con la música, es aconsejable una metodología lúdica (considerar el juego como motor del proceso), activa (donde el niño sea el sujeto de sus aprendizajes), vivencial (que disfruten con las actividades musicales a partir de aprendizajes significativos, no memorísticos), globalizadora (integradora), personalizada, creativa...

Basándonos en las citadas metodologías observamos como los niños, a través de una metodología lúdica pueden buscar sonidos agradables y desagradables, producir sonidos con el cuerpo, con instrumentos, cantar canciones, inventar historias, contar cuentos con música, moverse con la música, escucharla, dibujarla... en definitiva, divertirse aprendiendo música.

Según Jean Dubuffet "en la práctica diaria de la vida corriente hay una enseñanza más rica que la que encontramos en los libros". Es necesario que impliquemos al niño activamente en su propio proceso de aprendizaje, por eso es tan importante la metodología activa para enseñar música. Debemos crear un ambiente positivo, de libertad, relajación... en el que valoremos y comprendamos a cada alumno, estimulando su manifestación personal, respetando sus producciones...

La globalización es el hecho psicológico por el cual el niño percibe el todo antes que las partes. Tiene su base en que su pensamiento es sincrético, por lo que no se le deben presentar los conocimientos fragmentados, sino ofrecerle la realidad de forma integrada. El juego con música se puede trabajar en los tres ámbitos de Educación Infantil (Identidad y Autonomía Personal, Medio Físico y Social, Comunicación y Representación), llevando al niño a un desarrollo global.

Con la educación personalizada el niño se vale por si mismo en sus actividades habituales para satisfacer sus necesidades básicas, mostrando un nivel de autonomía, autoconfianza y seguridad ajustado a sus posibilidades reales y pidiendo ayuda cuando sea necesario.

Hemos visto como el niño al jugar con la música desplaza al exterior sus miedos, angustias y problemas íntimos, interioriza las normas y pautas de comportamiento social, desarrolla las funciones psíquicas de percepción, memoria, lenguaje, razonamiento, imaginación... que facilitarán los aprendizajes escolares. Arnulf Rüssel lo considera "la base de la existencia de la infancia".

El juego es un instrumento privilegiado para el desarrollo de las capacidades que se pretenden que alcance el niño, por eso es tan importante que tanto padres como maestros favorezcan el juego en sus hijos, alumnos... ya que éste contribuirá de forma decisiva en el desarrollo integral de los niños.

Contacto

 Gabriela Guaglione Sverdlik

          Musicoterapeuta

 

    Teleléfono: 671 692 252

                         971 757 298

 

 Cami Son Rapinya 31 3 piso

         Palma de Mallorca

                    07013


 gabrielaguaglione@gmail.com 


info@musicoterapiabalear.com 

Te invito a compartir la web

Musicoterapeuta Gabriela guaglione

Sesiones de Musicoterapia a domicilio y en consulta

Musicoterapia en Palma de Mallorca - Musicoterapia Balear - Musicoterapia

Atiendo a niños, adolescentes, adultos y personas mayores con diferentes necesidades y características. Parkinson, Alzheimer, Autismo, TCE, Parálisis Cerebral, Síndrome de Down, etc.

 

Para mas información comunicarse al 671 692 252    gabrielaguaglione@gmail.com

 

Musicoterapeuta 

Gabriela Guaglione Sverdlik


Musicoterapia en España

Bibliografía

Agosto 2017 Recomendamos

¿La música distrae? - Jordi A. Jauset

El aprendizaje musical potencia las habilidades cognitivas a la vez que facilita la integración en las aulas.

En manos de un intérprete virtuoso, la música proporciona placer cognitivo a su audiencia, en las de un musicoterapeuta puede mejorar la calidad de vida de sus pacientes y cuando es utilizada por un educador, moviliza importantes recursos cerebrales que potenciarán las habilidades motoras, emocionales, cognitivas y sociales de los niños.

Periódico Ultima Hora - Palma de Mallorca

No trabajo de Musicoterapeuta, Soy Musicoterapeuta

Nuevamente,he podido hablar de musicoterapia en el periódico Ultima Hora de Palma.

 

En esta ocasión agradezco a Urko Urbieta y a Teresa Ayuga. por la entrevista y la fotografía respectivamente.

 

La música sirve para promover cambios

Entrevista periódico Ultima Hora

En el periódico Última Hora de Palma de Mallorca han hablado de Musicoterapia.

Si!!! que felicidad, por fin la gente comienza a querer saber de que se trata nuestra profesión.

 

El vocabulario que se ha utilizado ha sido simple, para que todos podáis comprendedlo, así que, arriba va la foto de dicho artículo.

 

Muchas gracias a Amalia, por escuchadrme y a David, que gran ilustración!!

 

Entrevista del Periódico Ultima Hora, de Palma de Mallorca a Gabriela Guaglione - Musicoterapeuta

Musicoterapia en Centro de Día de Buenos Aires

 

 

 

Si necesitais una Musicoterapeuta titulada y con experiencia en Palma de Mallorca, podeis visitar Salud Terapia