Cuatro orientaciones sobre la música para niños

Berta Perez Gutierrez - www.musicoterapiaymaternidad.es

Yo tenía un amigo que decía que “sobre gustos hay mucho escrito, pero algunas personas no lo han leído”. Sea cierto o no, en este artículo partiremos de la premisa de “para gustos, los colores”, porque cada uno disfruta con lo que mejor le parece. Aun así, sobre calidad sí que hay mucho escrito, y a la hora de considerar qué música puede ser adecuada para los niños es importante tener en cuenta ciertos criterios objetivos.

 

El pensamiento divergente es esencial para la creatividad

Antes de las CUATRO orientaciones, veamos una idea básica que facilitará la comprensión de todo lo demás. El concepto de pensamiento divergente se refiere a la capacidad de dar múltiples y muy variadas soluciones a un mismo problema, es decir, es fundamental para la creatividad con la que afrontamos un reto.

 

Los niños pequeños presentan un grado altísimo de pensamiento divergente, que va disminuyendo según crecen (debido al sistema educativo actual, principalmente). Lo importante es saber que nuestros hijos son artistas innatos, con una capacidad perceptiva y creativa enorme.

 

De esto nos damos cuenta muchos padres y madres, cuando descubrimos que nuestro retoño tiene una inclinación especia l hacia la música, que de forma natural se pone a cantar y bailar, que sigue el ritmo perfectamente, y entonces nos preguntamos: ¿qué podemos hacer para canalizar toda esa creatividad musical?

 

CUATRO orientaciones sobre la música para niños

 

UNO.- Instrumentos musicales de buena calidad.

El niño pequeño capta los matices mucho mejor que un adulto. Por eso es muy importante que si ponemos instrumentos musicales a su alcance, éstos sean de buena calidad y estén bien afinados.

 

Es muy frecuente encontrar “instrumentos para niños” cuyas características suelen ser estar fabricados con plástico, tintados con colores estridentes y emitir sonidos insoportables para los adultos. La pregunta es: si es desagradable para mí, ¿no lo será también para el niño? La respuesta es un rotundo SI.

 

Y no sólo eso. Ante los estímulos agresivos tendemos cerrar nuestra percepción, para protegeros. Esto significa que los instrumentos que producen un sonido de mala calidad, lejos de potenciar las capacidades musicales de nuestros hijos, las atrofian.

  

DOS.- Alentar en lugar de criticar.

De manera espontánea, los niños cantan y bailan para nosotros esperando ser alentados en su expresión artística. Esta capacidad de canalizar su creatividad es una de las bases de su salud mental y emocional, algo que les equilibra y les ayuda a integrar lo que ocurre en el mundo que les rodea.

 

Es importante que acojamos estas iniciativas valorando sus aportaciones, sin ridiculizarlas ni minimizarlas, entendiéndolas como la expresión profunda de un ser humano en crecimiento que necesita una mirada benévola para construir una autoestima sólida.

 

TRES.- Disfrutar de la música que escuchamos.

Los mismos criterios sobre la producción musical son aplicables a la recepción, es decir, a lo que escuchamos. No olvidemos que el niño pequeño es un ser inteligente, sensible y con un alto grado de percepción de los matices. Por eso la música que le ofrecemos ha de ser rica en armonías, melodías y letras.

 

Nuestros hijos aprenden por imitación. Tienen buena memoria e integran la realidad en la que viven reproduciendo lo que observan. Si cuando estamos con ellos escuchamos música con un lenguaje y/o armonías malsonantes, eso es lo que ellos incorporarán a su mundo interno.

 

La música especialmente creada para niños suele ser simplona. Aparecen numerosos productos en el mercado que adaptan partituras clásicas o canciones populares, convirtiéndolas en temas aburridos, machacones y sosos. Un niño pequeño aprecia la belleza y es capaz de disfrutar con la música de buena calidad. ¿Lo ideal? Los autores que combinan la sencillez con la riqueza armónica y la poesía en las letras. Un buen ejemplo es la serie “Ruidos y ruiditos” de Judith Akowsky.

 

CUATRO.- Música en directo: ¡no estamos sordos!

Está muy extendida la creencia de que los espectáculos musicales infantiles deben hacerse con un volumen atronador, luces cegadoras y canciones simplonas. Pero esto queda muy lejos de la realidad interna del niño artista, sensible a los matices, que necesita desarrollar su capacidad perceptiva en vez de atrofiarla.

 

Muchos de nosotros hemos salido con dolor de cabeza y atontados de conciertos infantiles. La pregunta vuelve a ser la misma: si es desagradable para mí, ¿no lo será para los pequeños? Y también a la inversa. Un espectáculo del que los adultos disfrutamos, de esos que parecen elevar el alma, ¿no nutrirán también el espíritu del niño? Tan sólo hemos de tener en cuenta su edad para no llevarles a funciones demasiado largas (20 minutos es más que suficiente para menos de 3 años y 1 hora para los de 3-6 años). Mejor cortas y participativas, en las que puedan moverse, cantar y bailar.

 

Resumiendo

La música es un arte y los niños pequeños, artistas que aún no han sido sometidos por la mente cuadriculada y racional, y cuyos sentidos perciben con mucha más intensidad que los nuestros.

 

Potenciar las inclinaciones musicales de nuestros hijos es ayudarles a expresar lo más profundo de su ser de una forma bella y constructiva. Es permitirles conservar su capacidad creativa para adaptarse a un mundo en constante cambio.

 

Instrumentos y música de buena calidad, así como apoyarles en sus iniciativas, son las bases para que crezcan seguros de que sus aportaciones son valiosas, que merece la pena contribuir con algo hermoso. En definitiva, un poderosos granito de arena para una autoestima sólida y una salud integral.

 

Berta Pérez Gutiérrez.

La voz en el embarazo: El canto prenatal

Articulo publicado por musicoterapia on line - Carla Navarro

Carla Navarro es musicoterapeuta, Licenciada en Música en la especialidad de violoncello y Facilitadora de Canto Prenatal con mujeres embarazadas y sus parejas en el Proyecto Mami en Afinarte. Es miembro de la Asociación Nacional de Educación Prenatal (ANEP). Además, trabaja en Atención Temprana y con niños en Cuidados Paliativos Pediátricos en la Asociación Porque viven. Cursa el Máster en Investigación en Emoción, Cognición y Salud con acceso al Doctorado en la Universidad Camilo José Cela en Madrid, centrando su línea de investigación en la influencia de la música y en especial de la voz materna en la etapa prenatal, llevándolo a cabo en el Centro de Salud “Los Alpes” con el apoyo de la matrona. Todo un logro en Madrid. Con gran generosidad Carla comparte con Musicoterapia Online su artículo “La voz en el embarazo: el canto prenatal”. Con alegría seguimos transmitiendo el trabajo de musicoterapeutas, muchas veces invisible. Disfruten.

 

El mundo sonoro intrauterino

Se tiende a pensar que el bebé intrauterino se encuentra sumergido en un mundo de silencio y tranquilidad durante las cuarenta semanas que dura su desarrollo en el interior de la madre. Pero nada más lejos de la realidad: en su mundo sonoro intrauterino, el bebé se encuentra rodeado de un ambiente sonoro rico en estímulos diferentes (el latido del corazón, el sonido de los pulmones, el flujo sanguíneo, los sonidos gástricos, etc.) con diferentes estímulos externos (voces, música, ruidos) que se transmiten a través del cuerpo de su madre y del líquido amniótico (Cogollor y de Rivera, 1983; Federico 2001; Ibarrola, 2011; Jauset, 2010; Maldonado, Sauceda-García y Lartigue, 2008) y que irá progresivamente discriminando gracias al desarrollo del oído en el útero. Este ambiente, rico en estímulos multisensoriales, imprimirá una huella en el desarrollo de la personalidad del bebé que está por nacer (Cogollor y de Rivera, 1983; Federico, 2001).

La audición en el ser humano se pone en funcionamiento cuando una serie de estímulos sonoros llegan a través del sistema auditivo y éste los recoge y se encarga de transformarlos en señales eléctricas para poder transmitirlos al cerebro y que los descifre, buscando una identificación de la fuente sonora, una intensidad, la posición en el espacio, entre otros (Munar, Rosselló, Mas, Morente, y Quetgles, 2002). Además de servirnos como una herramienta de conexión con el mundo que nos rodea, también es un gran aliado en cuanto a detección de peligros se refiere (Betés del Toro, 2000; Curbelo, Pupo y Cepero, 2008; Sánchez, 2004; Sperling, 1978; Weiten, 2006; Willems, 2001).

El oído es el encargado de mantener al individuo en permanente contacto con su entorno, con su cultura, y es una herramienta clave para el desarrollo del lenguaje. Es el único órgano de los sentidos que se encuentra completamente formado antes del nacimiento (Curbelo, Pupo y Cepero, 2008), a diferencia de la vista, el olfato y el tacto. En el oído se encuentran dos importantes funciones: la audición y el equilibrio, estando cada una dirigida por diferentes secciones. El sistema vestibular es quien se ocupa del equilibrio, mientras que el resto del oído es utilizado por la audición (Silverthorn 2009). Este proceso comienza ya en el útero materno, pudiendo el bebé conectarse con el mundo exterior a través de la audición. Según el manual de desarrollo de embriología médica de Sadler (1988), la primera manifestación del desarrollo del oído puede observarse en embriones de 22 días, aproximadamente, en forma de engrosamiento de ectodermo superficial a cada lado del rombencéfalo. A partir de ahí comienzan los aproximadamente 140 días que se necesitan para completar su desarrollo. A partir de la semana 20 de gestación la cóclea alcanza las dimensiones adultas, aunque cuando comienza a funcionar tiene un rendimiento pobre en cuanto a audición, perfeccionándose rápidamente (Munar et. al. (2002). Según Pujol, Lavigne-Rebillard y Uzile (1991) en Munar et. al. (2002) es a esta edad cuando se produce la inervación de las células ciliadas externas y entre la semana 24 y 28, aparecen las primeras sinapsis consideradas maduras. Hay entonces evidencias que nos hacen creer que a partir de la semana 20 de gestación puede ser el momento idóneo para comenzar una estimulación prenatal sonoro-musical y favorecer así nuevas conexiones neuronales en el bebé por nacer.

 

La voz de la madre: su referencia

La voz no es únicamente el medio por el cual las palabras pueden transmitir información y recibirla, sino que además también muestra aspectos inconscientes de nosotros mismos: como nuestros sentimientos, emociones, personalidad, etc. (Borragán, del Barrio y Gutiérrez, 1999). Podemos decir que la voz es nuestra tarjeta de presentación. La voz además tiene una gran relación con el cuerpo, ya que es indudable que para que se produzca una producción sonoro-vocal, hace falta que intervenga, desde el punto de vista musculoesquelético, todo nuestro organismo (Bustos Sánchez, 2003). La voz es un maravilloso instrumento que siempre llevamos encima, que además de hablar nos permite cantar: expresando de esta manera todo un aspecto emocional interno de la persona, ya que no podemos obviar las connotaciones psicológicas que a través de ella podemos expresar. Esto determina que la voz se vea influenciada por nuestros estados emocionales. Nuestra voz nos delata (Torres Gallardo y Gimeno Pérez, 2008). Pero además la voz no solo la perciben los demás. Cuando hablamos, percibimos nuestra propia voz por dos caminos diferentes: por conducción aérea (a través del oído externo) y por conducción ósea (a través del oído interno). Esto no ocurre así cuando escuchamos a otra persona hablar, que solo percibe el primero. Cuando nos ponemos a cantar, nuestra voz se amplifica y nuestras sensaciones corporales también.

Tenemos que tener en cuenta de que a pesar de que el oído ya está formado desde la semana 20 y conecta al bebé intrauterino con el mundo exterior, el sonido no sólo le llega al bebé por nacer de manera auditiva, sino también en forma de vibraciones y resonancias a través del cuerpo de su madre, mediante esta conducción ósea. De la misma manera que hemos comentado que nosotros mismos percibimos nuestra voz cuando hablamos, y que se amplifican estas sensaciones cuando cantamos, el bebé que se gesta en el interior de la madre también las percibe.

El sonido que el bebé más escucha (a través de la audición) y percibe durante la gestación (a través de vibraciones y resonancias, así como por la estimulación táctil que esto supone) es la voz de su madre (Ibarrola, 2011; Jauset, 2010; Maldonado, Sauceda y Lartigue, 2008), que además de quedar por encima de los ruidos internos, cuándo ésta utiliza la voz cantada (amplificada) según Maldonado, Sauceda y Lartigue (2008) el diafragma hace un movimiento que le produce una estimulación cinética y táctil que hace que note mucho más la voz de su madre. Es, además, fácilmente entendible dada la proximidad de la fuente emisora que tiene el bebé in útero, y la transmisión directa de las vibraciones y resonancias a través de los huesos y tejidos maternos.

Cuando la madre utiliza su voz en su manera amplificada (cantada) los sonidos que ésta emite recorren su cráneo, columna vertebral, principalmente, llevando la vibración hasta el coxis y la pelvis que amplifica más aún las vibraciones y resonancias que llegarán al bebé incluso oscilando por el líquido amniótico (Curbelo, Pupo y Cepero, 2008; Potel, 2011; Tomatis, 2000). Dependiendo de cuál sea la colocación del bebé en su proceso de gestación podrá escuchar o sentir a través de vibraciones en mayor o menor medida. En este sentido, Federico (2001) afirma que si un bebé de 36 semanas de gestación se encuentra en posición cefálica, recibe mayor nivel de vibraciones y resonancias a través de la conducción ósea a través de su madre, que un bebé con la misma edad gestacional y se encuentre posicionado de manera podálica, quien recibirá una mayor influencia de los sonidos intrauterinos y necesitará un mayor nivel de volumen sonoro que el bebé en posición cefálica, para que perciba de manera auditiva los sonidos externos.

 

La voz materna cobra una importancia significativa para el bebé intrauterino, ya que por un lado es su fuente sonora de referencia (DeCasper y Fifer, 1980; DeCasper y Spence,1986; Ibarrola, 2011; Jauset, 2010; Maldonado, Sauceda y Lartigue, 2008; Whitwell, 1999), y por otro, durante los nueve meses antes de nacer le está imprimiendo la lengua materna sobre la que se va a desarrollar (Blakemore y Frith, 2011). Suzanne Maiello (2011) asegura que el bebé conserva en su memoria reminiscencias prenatales de la cualidad sonora y rítmica después del nacimiento. Según Fridman (1997) a través de la música, los padres dejan una impronta en su futuro hijo antes del nacimiento. Estas afirmaciones coinciden con Whitwell (1999) en cuanto a que lo que el bebé aprende en el útero son los patrones de entonación del sonido y las frecuencias de una lengua de su cultura particular, ya que la emisión sonora es innata y está dada en cada ser biológicamente. De hecho, con sólo unos días de vida, los bebés que escuchan el sonido “a”, abren la boca de la manera que corresponde a este sonido; mientras que si escuchan el sonido “e”, la apertura es diferente (Blakemore y Frith, 2011).

DeCasper y Spence en 1986 ya investigaron sobre la influencia del habla materna durante la etapa prenatal sobre la percepción sonora de los recién nacidos. Los resultados de su estudio evidenciaron que los bebés recién nacidos mostraban mayor atención a los sonidos de la frase que habían escuchado recitada de la voz de su madre durante la etapa prenatal que otras frases que su madre recitaba ya nacidos. Por lo que los sonidos del habla de su madre durante la etapa de audición prenatal pueden influir en las preferencias auditivas postnatales. Si esta impronta que dejan los padres en su bebé intrauterino se realiza a través de la voz cantada ¿Es entonces por lo que los bebés una vez que nacen recuerdan las melodías que escuchaban en el útero materno, así como las canciones que su madre cantaba?

 

El Canto Prenatal, según el modelo de M.L Aucher

El marco teórico en el que desarrolla el Canto Prenatal, es la Psicofonía de Marie-Louise Aucher (1908-1994). Músico y cantante lírica francesa. Pasó gran parte de su vida dedicada a estudiar las correspondencias sonoras y vibracionales en el cuerpo del ser humano. Y cómo éste se armonizaba a través de ellas, gracias al ser emisor (voz) y el ser receptor (cuerpo). A lo largo de todo el periodo de investigación sonora, descubrió las correspondencias sonoras existentes en el cuerpo (Potel, 2011; Ibarrola, 2012).

 

El Canto Prenatal surge en el Hospital Phitiviers en 1970, donde junto al obstetra Michel Odent observa los beneficios que la voz tiene en la madre gestante y en el bebé por nacer y lo introduce en sus salas de parto. Aunque previamente ya había comenzado M.L Aucher a ver la influencia que tenía la voz sobre los bebés en mujeres cantantes a las que atendía (Potel, 2011).

En el Canto Prenatal, la voz se utiliza como medio y fin en sí misma (Aucher, 1984; 1987;1997). El cuerpo de la mujer gestante cobra otra dimensión al utilizar diferentes puntos de partida del apoyo del sonido. Esto se refiere al hecho de que la voz no “surge” de la garganta, donde creemos que está, sino que se utilizan diferentes partes del cuerpo, como apoyo al soplo: los pies, los abdominales bajos, la basculación de la pelvis, entre otros. La voz de la madre se utiliza no sólo como una herramienta muy importante de vinculación afectiva prenatal, sino de una forma natural en la cual la madre entra en contacto con su propio cuerpo, con sus necesidades, redescubre su voz… y se prepara física y emocionalmente para el proceso final de la gestación: el parto y nacimiento de su hijo, pero también de ella misma y su pareja, como padres (Aucher, 1984; 1987;1997; Potel, 2011).

 

Todo este proceso se realiza a través de vocalizaciones específicas que se utilizan dependiendo de qué punto de apoyo se vaya a trabajar, de una manera progresiva y natural, donde la madre va experimentando por sí misma las sensaciones corporales que le produce su voz y la de la persona que acompaña: su padre o pareja. Éste tiene un papel muy importante dentro de estos nueve meses de gestación, ya que a través de la utilización de su voz no solo trabajamos la vinculación afectiva con el bebé que va nacer, sino que además también se produce un cambio importante en lo que a su propia voz se refiere, así como adquiere los mismos conocimientos que le serán muy necesarios en el acompañamiento del parto: utilizando su voz grave con la mamá en el proceso de dilatación, acompañando las contracciones con la voz que actuará como un analgésico natural, por ejemplo (Aucher, 1984; 1987;1997; Potel, 2011).

La boca y el canal del parto están estrechamente relacionados. Ina May Gaskin, en su Ley del Esfínter ya habla de la relación tan estrecha que existe entre el cuello del útero (el cérvix, que funciona como un esfínter) y la boca-mandíbula, que deben estar relajados a la hora del parto, ya que como el resto de esfínteres del cuerpo, no funcionan bien ante el estrés, las presiones o el miedo. En todo el proceso de acompañamiento con el Canto Prenatal, se hace mucho hincapié en la apertura de la boca a través de la “a”, vocal que utilizamos para la apertura corporal. Cuando una mujer abre la boca y vocaliza con la “a” sonidos graves, todo su cuerpo se abre. Esta es la apertura necesaria que debemos proporcionar al bebé intrauterino para abrirle camino al nacimiento. Si por el contrario cerramos la boca, apretamos el cuerpo, lo cerramos: lo bloqueamos. Haciendo muy difícil al bebé intrauterino su proceso de salida. ¿Cómo nacer con tantos impedimentos? De ahí la necesidad de relajación, de apertura y vibración que nos proporcionan las vocalizaciones graves que vamos incorporando a lo largo del proceso de acompañamiento y las mujeres utilizan en el periodo de dilatación y parto.

 

Los beneficios a nivel físico son:

• Crear espacios corporales a través de la voz.

• Favorecer la conciencia y el conocimiento corporal.

• Trabajar de manera consciente la respiración y su utilización en esta etapa

• Preparar el canal del parto y nacimiento mediante el trabajo de la voz.

A nivel emocional:

• Favorecer el vínculo mamá-pareja-bebé.

• Potenciar la expresión emocional a través de la voz cantada.

• Favorecer el bienestar emocional de la pareja.

Con el bebé intrauterino:

• Comunicar sentimientos y emociones a través de la voz cantada.

• Ofrecer una estimulación táctil y auditiva al bebé por nacer.

• Crear canciones individualizadas para la llegada del bebé.

El repertorio de vocalizaciones que utilizamos a la hora de trabajar en las sesiones de Canto Prenatal es muy específico. Contamos con un amplio colección de ellas, pero seguimos investigando y trabajando en diferentes vocalizaciones que nos puedan ser útiles en este proceso de acompañamiento. Lo mismo ocurre con las canciones del Canto Prenatal. No cualquier canción nos vale para trabajar con ella a este nivel. Existen unos requisitos que deben cumplir a la hora de seleccionar repertorio. En español, todavía lo estamos creando, ya que M.L Aucher así lo hizo con su lengua materna (francés): desarrollando toda una serie de canciones con las que trabajamos diferentes puntos de apoyo en las mujeres, balanceos, etc. En Italia también existe un repertorio específico, ya que además de haber más profesionales que se dedican al Canto Prenatal, el recorrido que lleva allí es mucho más largo. En España tan solo hace un par de años que se introdujo el Canto Prenatal, según el modelo de M.L Aucher. Desde entonces, ya son muchas las parejas que se benefician del Canto Prenatal, viviendo su embarazo y parto de una forma diferente, a través de su voz.

La musicoterapia en prematuros en terapia intensiva genera beneficios inmediatos

Por Neomundo para Periodismo.com, http://www.periodismo.com

La primera causa de mortalidad infantil en menores de un año en Argentina es la prematurez. Mueren más de 4.500 prematuros por año. Y la experiencia sensorial de un bebé de estas características Cuidados Intensivo puede alterar su desarrollo neurológico. La musicoterapia profundiza el estado de sueño del bebé.

La primera causa de mortalidad infantil en menores de un año en Argentina es la prematurez. Mueren más de 4.500 prematuros por año. Así lo indica un estudio presentado por Unicef, realizado en 153 hospitales, y prácticamente en la mitad (54%) de los servicios de neonatología hubo bebés que en los últimos meses murieron sin la compañía de su familia.

La experiencia sensorial de un bebé de estas características en el entorno de la Unidad de Cuidados Intensivo expuesto a luces fuertes, niveles elevados de sonidos, e intervenciones o procedimientos médicos frecuentes, puede alterar su desarrollo neurológico.

"La musicoterapia aplicada a recién nacidos prematuros en terapia intensiva profundiza el estado de sueño del bebé, promueve su auto-regulación, asiste en la  estabilización de los ritmos cardíacos y respiratorios, calma la irritabilidad, refuerza los ritmos de succión/alimentación con la consecuente ganancia de peso, mejora el vínculo madre-hijo, y promueve sentido de seguridad durante procedimientos dolorosos”, explica la Lic. Marcela Lichtensztejn, Jefa Servicio de Musicoterapia y Directora Depto. de Terapias Basadas en las Artes de INECO.

A partir de investigaciones realizadas junto con el equipo del Louis Armstrong Music Therapy Program del Beth Israel Medical Center de Nueva York se determinó que la musicoterapia en las salas de cuidados intensivos para bebés basada especialmente en la utilización de música en vivo, realza el entorno del infante, promueve neuroprotección y reduce el riesgo de plasticidad disfuncional, mientras que provee beneficios inmediatos para el desarrollo del bebé en riesgo.

Este proyecto de investigación liderado por la Dra. Joanne Loewy  llamado “Rhythm, Breath and Lullaby” busca brindar musicoterapia para el tratamiento de bebés prematuros en internación, con el fin de favorecer el desarrollo y reducir riesgos y tiempos de internación.  Esta iniciativa ya está empezando a desarrollarse en nuestro país con el apoyo de la Fundacion INECO y el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro

Juegos con música para estimular al bebe

La música, los sonidos, las palabras y ruidos estimulan al bebé.

 Como hemos comentado anteriormente, el bebé comienza a escuchar a partir del cuarto mes de gestación. Muchas madres que escucharon una canción de manera frecuente, confirmaron que el bebé respondía positivamente al volver a escucharlas (siempre que ellas disfrutaran de las mismas)…

 La música estimula la memoria, el ritmo, la atención, la orientación témporo – espacial y por sobre todas las cosas, divierte al bebé.

 

 Cualquier momento es apto para jugar, por ejemplo: Con los sonidos de la naturaleza. De paseo, hacerle escuchar al niño los sonidos de la naturaleza, el canto de los pájaros, las hojas al viento, el sonido del mar, entre otros; si el niño puede reproducir el mismo podremos ofrecerle imitarlos.

                                                                         Sonidos del medio ambiente. Juguemos a reconocer los sonidos de la casa, el timbre de la puerta, el del portero, el del teléfono, el ascensor. Podemos buscar el origen de la fuente sonora.

                                                                          El sonido escondido. Con una cajita de música en funcionamiento, la escondemos (debajo de un cojín, manta, silla) y le preguntamos al bebé de dónde viene el sonido; podemos ayudarlo jugando juntos.

                                                                          Crear una caja de sonidos. Realizaremos un agujero en la superficie por donde el bebe pueda ingresar su mano. En ella colocaremos diferentes elementos sonoros, sonajeros, cascabeles, papeles que al arrugarse suenen (como los de galletas). El bebé podrá utilizar los que desee.

                                                                           Relatarle un cuento sonoro; en el podemos nombrar diferentes animales y realizar las onomatopeyas, de elementos cotidianos y siempre que podamos nombrémoslos a ellos en el cuento…y a nosotros.

                                                                           Pintar los sonidos. Elegimos diferentes estilos musicales, compramos pintura para dedos, nos sentamos frente a una cartulina o un papel grande y le damos la oportunidad que se exprese libremente en función de lo que escucha.

 

 Lo importante es que el bebé juegue, cree y disfrute…

 

                                                                           … y nosotros con ellos.

Háblale antes de que nazca

Artículo de la Revista "Hacer Familia"

El bebé es una persona que percibe, que siente, que se comunica, que expresa cariño, que se da cuenta si es rechazado. Incluso desde el embarazo. Y los padres pueden unirse a sus hijos en camino a través de medios muy sencillo: el canto, la palabra, la música, la emociones.

Gracias a numerosas investigaciones científicas, se sabe que alrededor de la novena semana de gestación, el bebé ya tiene desarrollado el sistema auditivo: escucha, percobe, siente placer y dolor.

Muchas madres han descubierto, solas, que el bebé responde a ciertas sensaciones, que en algunos momentos está a gusto, así como también hay algunas cosas que le molestan y lo manifiestan cuando se mueven o dan patadas.

 

El útero, por cierto, está lejos de ser un lugar silencioso... Un equipo de investigadores introdujo unos pequeños micrófonos en el útero de mujeres embarazadas que captaron los ruidos de la digestión sobre un sonido de fondo producido por la respiración y los latidos cardíacos. Por eso, los bebés en cuanto nacen, reconocen perfectamente la voz materna sobre cualquier otra voz femenina y, si el padre les habla en el transcurso del embarazo, también lo reconocerá en esa primera hora después de nacer. Ya será una persona cercana y querida.

 

También se ha investigado sobre las preferencias musicales de los bebés antes de nacer. Las obras de Beethoven y de Brahms los agitan mucho; en cambio, les encanta Vivaldi y Mozart. Prefieren la música suave, las canciones alegres y armoniosas. Y les encanta que su madre, padre o hermanos les canten. Cuando nacen, reconocen algunas canciones que habían escuchado antes y eso los calma.

A través del canto y de la música, de las palabras suaves, empezamos a comunicarnos con nuestro bebé, creamos los primeros hilos de ese vínculo que durará toda la vida.

Artículo publicado en Página 12 - jueves 24 de noviembre 2011

Madre de toda melodía

La aptitud del ser humano para ser afectado por la música nace en esos primeros meses en que “las caricias y la voz son parte del mismo ‘baño sonoro’”, advierte el autor de esta nota, y sostiene que “esta relación germinal es lo que diferencia la música de las otras artes y explica sus efectos”.

alt Por Guido A. Idiart *

Múltiples investigaciones concuerdan en que el aparato auditivo comienza a desarrollarse tempranamente, a diferencia del aparato visual, que termina de desarrollarse meses después del nacimiento (Gabriel Federico, El embarazo musical, ed. Kier, 2002). A los tres meses de gestación, el feto ya puede percibir los sonidos intrauterinos y a partir de los cuatro meses los sonidos externos. El oído se termina de formar a los siete meses de gestación y este hecho le da un valor fundamental, ya que los demás sentidos se terminan de desarrollar luego del nacimiento. Reconocer visualmente a la madre exige la integración de diversas percepciones que no están disponibles al nacer, no así el reconocimiento de la voz y los demás sonidos. La vista es uno de los últimos sentidos en desarrollarse.

 

En el medio intrauterino predominan los sonidos graves, el corazón de la madre marca un ritmo constante y su voz se destaca entre los demás sonidos por su registro agudo y su aparición intermitente. Mientras los sonidos intrauterinos podrían considerarse ruido, debido a su constancia y a su superposición caótica, la voz de la madre puede considerarse, ya en este temprano momento, como sonido: una diferencia que se destaca entre ese caos, una melodía más o menos determinada que aparece de a ratos y cuyo tono, más bien agudo, favorece su percepción, dadas las características físicas del temprano aparato auditivo. Esto explica el hecho probado de que el bebé recién nacido prefiera la voz humana, en especial la de su madre, a otros sonidos del medio: gira su cabeza al escucharla, se tranquiliza.

El sonido afecta directamente al cuerpo. Todo órgano vibra y responde a vibraciones del medio y esto es percibido. La escucha se mezcla con las propias percepciones en una experiencia que involucra al cuerpo entero ya desde la gestación. Existen estudios que demuestran los efectos de la música en el organismo: cambios en las frecuencias cardíaca y respiratoria, cambio en el tono muscular y de las frecuencias cerebrales, en las respuestas galvánicas de la piel, en la movilidad gástrica e intestinal, en los reflejos pilomotores y pupilares, y muchos más.

Es un hecho comprobado que la prematuración del cachorro humano lo vuelve dependiente de los cuidados maternos. La madre introduce al niño en el lenguaje, le demanda que hable. En esa relación cuerpo a cuerpo, las caricias y la voz son parte del mismo “baño sonoro”, como lo denominan algunos musicoterapeutas y que nos suena a lo que Didier Anzieu (Yo-piel, Biblioteca Nueva, 1974) denomina “envoltura sonora”.

Arminda Aberastury (“La voz como música en la temprana comunicación madre e hijo”, en Revista de Musicoterapia, Nº 1, 1972) coincide en ubicar el nacimiento de la música y el lenguaje hablado en los juegos verbales entre el bebé y la madre, e insiste en marcar que el objetivo de esos juegos no es la comunicación de ningún sentido, sino formas de reparación de la ansiedad ante la pérdida del objeto. Cita a Schiller cuando define el efecto de la música como la unión del niño con su madre. La madre le habla al niño después y antes de su nacimiento, y puede verificarse que le habla de una manera especial: con una voz a veces aniñada, con ritmos lentos y grandes pausas como a la espera de la respuesta. Entonando al final de las frases, con un vocabulario simple y restringido, a veces jugando con puras onomatopeyas, sincronizando el ritmo de sus palabras con caricias o incluso haciendo de ventrílocuo de su hijo, imaginando el sonido de su voz, nombrando partes del cuerpo, y sobre todo, demandando reconocimiento, como en el clásico “decí ma-má”. Las repeticiones, ecos, son una constante, tanto de lo que la madre dice como de los sonidos que el niño pueda generar. Los sonidos del mundo son interpretados e introducidos en forma verbal por la madre.

Toda lengua es lengua materna e implica siempre un cuerpo gozante: antes de que las palabras y sus significados entren en juego de función conjunta, hay un juego musical con el lenguaje, un juego de goce entre la madre y el niño, al ritmo de las canciones de cuna y de caricias. Esa voz que envuelve y que se fusiona con el cuerpo deberá ir discriminándose y separándose para dar lugar a la palabra; entonces el discurso hablado cobrará entidad propia y su relación con el cuerpo quedará escondida detrás de las demandas puramente verbales.

“aeiouoieaeiouoiea”

La música es un sistema simbólico que puede pensarse como un discurso, un sistema cuyos elementos significantes son los sonidos, ordenado en función de ciertas convenciones. Pero se trata de un discurso diferente al discurso hablado; su sentido es otro que el significado. Podemos afirmar que la música y el lenguaje hablado nacen juntos y, gracias a la primacía del oído, su reino de origen es lo que Lacan (Seminario 20) denominó lalengua. El neologismo une el artículo “la” con el sustantivo “lengua” [langue] y contiene el concepto de laleo o lalación, acuñado por el lingüista ruso Roman Jakobson. El laleo es un período, previo a la adquisición del lenguaje, en el que el niño juega con los sonidos, con diversas sílabas que formarán parte del discurso. La adquisición del lenguaje requerirá la puesta en función de diversas extracciones: la introducción del silencio entre vocales se realizará mediante una serie de sonidos, las llamadas consonantes. Estas introducen cortes en el devenir de las vocales, que podrían sucederse al infinito sin detención alguna. Para comprobarlo, hágase el ejercicio de decir o cantar una vocal y, sin dejar de hacerlo, pasar por las otras cuatro al estilo de “aeiouoieaeiouoiea”: las consonantes establecen cortes en esa continuidad, cierran la boca o interponen la lengua o hacen jugar al paladar, estableciendo diferencias, permitiendo la construcción de un sistema significante a base de cortes (ejemplo: “ma me mi mo mu mo mi me ma”).

El laleo ya implica la puesta en juego de una extracción que permita la formación de una sílaba. La entrada del niño al lenguaje es a través de la relación de la madre con su lalengua, y es en clave de goce como el niño comienza a jugar con esos elementos sonoros que más tarde conformarán su idioma. Este juego compromete al cuerpo en relación con su boca, paladar, lengua y demás elementos del aparato fonador.

Desde una perspectiva psicofisiológica, Juan C. Roederer (Acústica y psicoacústica de la música, ed. Ricordi Americana, 1997) plantea algo similar: “¿Por qué respondemos emocionalmente a mensajes musicales complejos que no parecen contener ninguna información esencial para la supervivencia? El hecho de que la mayoría de nosotros lo hagamos –con frecuencia sin poseer ninguna preparación especial– indica que el cerebro humano está instintivamente motivado a entretenerse con operaciones de procesamiento sonoro aun cuando dicha actividad no sea requerida por las circunstancias ambientales del momento. Esta motivación bien puede ser el resultado de una tendencia innata a entrenarse desde muy corta edad en las altamente sofisticadas operaciones de análisis auditivo necesarias para la percepción del habla”.

La música, al prescindir del significado, al no incurrir en el malentendido de la comunicación verbal, muestra en carne viva su relación con lalengua. Es esta relación germinal lo que diferencia la música de las otras artes y explica sus efectos. La música compromete al ser hablante en tanto eco de lalengua, lo afecta. Prueba de esto es el acto del baile, en su concepción más esencial como cuerpo afectado por el sonido musical.

* Licenciado en psicología. Psicoanalista y compositor. Coordinador del Equipo de Docencia en Investigación en el hospital de día del Hospital Alvarez. Texto extractado del trabajo “La música como discurso sin palabras y sus consecuencias en la clínica de las psicosis”, incluido en Esto lo estoy tocando mañana. Música y psicoanálisis, por Pablo Fridman (comp.), de reciente aparición (ed. Grama).

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Si!!! que felicidad, por fin la gente comienza a querer saber de que se trata nuestra profesión.

 

El vocabulario que se ha utilizado ha sido simple, para que todos podáis comprendedlo, así que, arriba va la foto de dicho artículo.

 

Muchas gracias a Amalia, por escucharme y a David, que gran ilustración!!